feb
Romances clásicos de Hollywood en ‘Life’
La madrugada del domingo al lunes, hora española, se celebra la 83ª edición de los Oscars con diez películas en lucha por la preciada estatuilla. Como sabéis, allá por noviembre se otorgaron los premios honoríficos a tres grandes personalidades del cine clásico, cada uno en su estilo: Francis Ford Coppola, Jean-Luc Godard y Eli Wallach.
Es posible que haya algún recordatorio para los tres durante la gala –lo mismo que para las estrellas que nos dijeron adiós en 2010– pero será muy breve. Así que los fans del Hollywood en blanco y negro tenemos que conformarnos con reportajes como éste que ha preparado la revista ‘Life’: una selección de fotografías de las parejas más dulces, ardientes y polémicas de los años 30, 40 y 50… tanto dentro como fuera de la pantalla.
Entre los fotografiados están Frank Sinatra y Ava Gardner en la etapa más feliz de su relación, poco antes de contraer matrimonio el 7 de noviembre de 1951; matrimonio que sería la comidilla de Hollywood y del mundo entero durante toda la década y que generó una espiral de celos, venganzas, huídas e intentos de suicidio. Dramático. Igual de dramático que el final de la vida de Marilyn Monroe, a quien vemos en estas fotos sonriendo feliz del brazo de Joe DiMaggio. Se casaron el 14 de enero de 1954 y se divorciaron a los diez meses.
Otras parejas destacadas del reportaje de ‘Life’ son: Orson Welles y Rita Hayworth (no os perdáis la cara de Welles mientras Hayworth sostiene en brazos su hija Rebecca). También andan por ahí Tony Curtis y Janet Leigh, y la que quizá discutiría el primer puesto en cuanto a polémica a Gardner y Sinatra: los impetuosos Elizabeth Taylor y Ricard Burton. Claro que Laurence Olivier y Vivien Leigh tampoco se quedaban cortos… ¡Y qué decir de Spencer Tracy y Katharine Hepburn! En fin, prefiero no chafaros el reportaje y que seáis vosotros quienes vayáis descubriendo todas las fotos. Dedicadle cinco minutos de tiempo y sentiréis que habéis viajado al pasado… ¡Gracias, ‘Life’!
Vía | Galería de ‘Life’
sep
‘La noche que no acaba’, documental sobre la vida de Ava Gardner en España
Además de la retrospectiva dedicada a Don Siegel y de la historia de Zinemaldia de Diego Galán, la edición número 58 del Festival Internacional de Cine de San Sebastián nos ha traído el estreno de un documental sobre una de las estrellas del cine clásico, a su vez, más documentadas de la historia. Hablamos de ‘La noche que no acaba’, cuya autoría corresponde a Isaki Lacuesta, responsable de ‘Cravan vs. Cravan’ (2002), ‘La leyenda del tiempo’ (2006) y ‘Los condenados’ (2009).
La nueva película de Lacuesta no es repaso exhaustivo de la vida y milagros de Ava Gardner, sino que se centra en el periodo que la actriz pasó en España en la década de los cincuenta, cuando vino desde Nueva York para rodar la calamitosa ‘Pandora y el holandés errante’. Lacuesta nació y creció en Girona, por lo que es fácil imaginarle imbuido por las historias del rodaje de esa película, que tuvo lugar en el precioso pueblo de Tossa de Mar. A todos los que hemos ido allí alguna vez nos ha ocurrido lo mismo, sobre todo cuando hemos descubierto la estatua de Ava oteando el horizonte desde lo alto de la zona fortificada.
“He tratado de buscar a la persona oculta tras el icono”, afirma Lacuesta en una entrevista realizada por Nando Salvà para ‘El Periódico de Catalunya’. Su intención ha sido huir del amarillismo que siempre rodeó a Ava, aunque reconoce que era inevitable referirse a los amoríos que tuvo en España. Recordemos que fue en Tossa de Mar donde Ava conoció a Mario Cabré, el torero de ‘Pandora y el holandés errante’ que provocó que Frank Sinatra cruzara el charco en un viaje relámpago para comprobar con sus propios ojos la lealtad de su entonces esposa. De poco le iba a servir.
Cuando se bebió la noche de la Costa Brava, nuestra protagonista puso rumbo a Madrid, donde pronto se convirtió en el objeto más deseado de quienes sobrevivían en la bohemia franquista. Llegó a vivir entre gitanos, sin horarios ni restricciones, despreocupándose del qué dirán, según refleja Lee Server en ‘Una diosa con pies de barro’. Dejó miles de titulares y millones de leyendas, incluida una que la sitúa en el asiento trasero del taxi del malogrado Fary. España cambió a Ava para siempre, y ella cambió también un poco este país.
Esperemos que ‘La noche que no acaba’ llegue pronto a las salas de cine para acercarnos un poquito más al mito. Por cierto, las voces del documental son las de Charo López y Ariadna Gil. Y yo por Ariadna MA-TO.
may
Lena Horne, una vida llena de obstáculos
Los medios estadounidenses informan de que esta madrugada ha fallecido Lena Horne. Los teletipos la califican como “una belleza deslumbrante que luchó contra el racismo para convertirse en la primera actriz protagonista de raza negra en Hollywood”. Vistas las fotos, coincido con Alberto Moreno, periodista de ‘El Mundo’: Lena no era ni tan guapa ni tan negra. Pero por supuesto su paso por el séptimo arte merece ser destacado, ya que se dio en unos tiempos en los que -lamentablemente- el color de piel definía tu categoría humana.
Siendo justos habría que recordar que, en 1940, Hattie McDaniel se convirtió en la primera actriz negra ganadora del Oscar, por ‘Lo que el viento se llevó’. Lena Horne estaba lejos de ser tan buena como para asombrar a la Academia de Hollywood, pero poseía una voz excelente que se había educado en el Cotton Club de Harlem junto a Billie Holiday, Duke Ellington o Louis Armstrong. La moda de las actrices cantantes estaba en su punto álgido y la Metro-Goldwyn-Mayer le hizo un contrato de larga duración en 1942.
Por aquel entonces empezó a ser conocida como la Cenicienta Negra, aunque ella se veía más bien como “una Hedy Lamarr en sepia”. Las películas en las que participó fueron de bajo presupuesto, las canciones que interpretó no tenían mucho que ver con la trama y en algunos estados sureños se suprimieron sus escenas para que no eclipsara a los protagonistas blancos. En 1951 fue excluida del reparto de ‘Magnolia’ cuando todo indicaba que iba a encarnar a Julie LaVerne (su sustituta fue una íntima amiga suya, Ava Gardner, la cual escuchó los discos de Lena para preparar el personaje). Además, fue incluida en las listas de sospechosos durante la caza de brujas por defender los derechos civiles frente a la paranoia anticomunista.
Lena, en fin, tuvo una carrera llena de obstáculos que la empujaron a varias depresiones, de las que logró salir. En 1969 incluso le dio réplica a Richard Widmark en el western ‘La ciudad sin ley’ (‘Death of Gunfighter’). Y en 1981 recibió el premio Tony por un musical de Broadway en el que explicaba los altibajos de su existencia. Se ha despedido de este mundo con 92 años y el reconocimiento de todo aquel que tenga un poquito de sensibilidad en su corazón.
En la continuación del post tenéis un vídeo de la película ‘Stormy Weather’ (1943), donde Lena Horne canta su melodía más emblemática.
dic
Grace Kelly, el fuego latente de ‘Mogambo’
Dicen que fue John Ford quien posibilitó que Grace Kelly entrara a formar parte del reparto de ‘Mogambo’. La actriz ya había tenido problemas para convencer a los productores de que sería la esposa ideal para Gary Cooper en ‘Solo ante el peligro’, donde en ocasiones era devorada por la impetuosa Katy Jurado. Así que la Metro-Goldwyn-Mayer barajaba otros nombres para su nuevo proyecto, nombres que debían estar a la altura de Ava Gardner y Clark Gable, como Lana Turner, Gene Tierney o Deborah Kerr. Pero a Ford le había gustado aquella rubita de ojos azules. Creía que tenía clase y talento. O a lo mejor le cayó simpática porque tenía apellido irlandés. El caso es que presionó para quedársela y lo consiguió.
El papel de Kelly en ‘Mogambo’ era peligroso. Su personaje, Linda Nordley, era la apocada esposa de un antropólogo británico que había contratado un safari por el corazón de África (en la incestuosa versión española era su hermana). Eso, en principio; porque, al llegar a la selva, Linda se enamora del jefe de la expedición y empieza a sospechar que no podrá mantener la fidelidad a su marido. La misión de Grace era mostrar los remordimientos de su personaje y, a la vez, insinuar el fuego latente que escondía su cuerpo de mujer florero, la pasión que luchaba por salir al exterior cada vez con mayor intensidad. El riesgo era convertirse en una moneda de dos caras, es decir, que la transición fuera demasiado abrupta, demasiado artificial, o que ella misma fuera sepultada por la arrolladora personalidad de Ava. Pero, la hubiera escogido por eso o no, Ford tenía razón: Grace tenía clase y talento. Cumplió con creces y se ganó a pulso la nominación al Oscar, así como el Globo de Oro a la Mejor Actriz de Reparto.
Nada más llegar a su destino, tras un agotador viaje por un río revuelto, el marido de Linda cae enfermo y ella se desvive por cuidarlo, hasta el punto de enfrentarse con el cazador Victor Marswell (Gable), que no parece preocupado. Pero el paciente mejora enseguida y Linda aprovecha la ocasión para salir a dar un paseo. Bajo un cielo cada vez más negro, la joven se pierde intentando encontrar el camino de vuelta y está a punto de convertirse en la cena de una pantera negra, pero Victor aparece de entre los árboles para salvarla y, de paso, metérsela en el bolsillo.
La experiencia ha acelerado el pulso de Linda, enrojeciendo sus mejillas. Regresan a casa. Y cuando Linda está a punto de entrar en su habitación, Victor la asalta por detrás; ella le acaricia el brazo, él le quita con violencia el pañuelo de la cabeza y se lo pone alrededor del cuello. Durante unos segundos solo vemos el rostro agitado de Linda, con la lujuria asomándole por los ojos y la boca; pero consigue domar sus instintos, darse la vuelta y dejar a Victor con la miel en los labios. También hay algo de odio en la mirada de Grace porque sabe que le ocurrirá como a la pantera, que será otra de las exóticas capturas del cazador y no podrá resistirse. Tarde o temprano será suya.
oct
Fraga, el rompecorazones: rechazó a Ava Gardner y Audrey Hepburn
De Manuel Fraga sabíamos muchas cosas, como el amor que profesó al régimen (y no nos referimos alimenticio) o su desprecio hacia todo lo relacionado con la democracia, así como su inexplicable longevidad (con la de gente que le desea un rápido viaje al otro barrio) o su camaleónica facultad para hacer pelillos a la mar, desvincularse del franquismo y tener el morro de fundar un partido supuestamente democrático.
Pero, ¿quién sabía que Fraga, en su juventud, fue un rompecorazones? Debió ser en la época en que sus carnes se bañaron en Palomares. En una entrevista concedida al Faro de Vigo, don Manuel asegura que Ava Gardner le tiró los tejos: “Me invitó a tomar unas copas y yo, con gran sorpresa de ella, me excusé porque estaba muy ocupado.” Claro que Ava era mucha Ava y no perdonaba las afrentas: “A los pocos días me vio llegar a la misma mesa y se fue. No le pareció bien lo que había hecho.” ¿Y qué esperabas? ¿Una segunda invitación?
No queda aquí la cosa. Fraga también explica que mujeres como Carmen Sevilla y Audrey Hepburn le hicieron proposiciones indecentes, y además tiene la prepotencia de añadir que “posiblemente hubiera tenido éxito” con ellas. Vamos, que de haber querido se las habría llevado al camino de Santiago… y algo más. Pero Fraga, un hombre hecho y derecho, de fuertes convicciones, dice que “jamás se le ocurrió intentarlo”, por respeto a su esposa. En fin, que Franco tenía un ‘latin lover’ en el gobierno y nosotros sin enterarnos.
Acaba Fraga la entrevista diciendo que, cuando muera, aspira a ir al cielo: “Se lo pido al Señor todos los días.” Esperemos que el Señor, quien quiera que sea, tenga tapones en los oídos.
Vía + foto | Público
oct
‘Pandora y el holandés errante’ (1951)
Tossa de Mar es un pequeño pueblo de la provincia de Girona que tiene algo menos de seis mil habitantes censados y muchos, muchísimos turistas durante el año, sobre todo en verano. Pese a ello, mantiene un encanto especial que cuesta de encontrar en otros pueblos de la Costa Brava catalana. Así que imaginaos cómo debía ser hace medio siglo: seguro que hacía honor al apelativo de ‘Paraíso azul’ que le impuso el pintor francés Marc Chagall.
Si vais a Tossa y subís al castillo que corona la zona fortificada del pueblo, tarde o temprano os encontrareis con una estatua de Ava Gardner; la actriz, a tamaño natural, observa la playa que se extiende a sus pies con un gesto entre soñador y desafiante. Tras hacernos la foto de rigor, toca preguntarse a qué se debe la presencia de Ava en este rincón de Catalunya. Pues resulta que aquí estuvo ella en el verano de 1950, rodando la película Pandora y el holandés errante junto a James Mason y gozando al máximo de la bohemia.
Ava aceptó el papel de Pandora porque notó que tenía muchas cosas en común con aquella mujer, pero también porque representaba una excusa perfecta para escapar de su inestable pareja -Frank Sinatra- y sumergirse en la magia de las noches españolas, que la volvían loca. La película estaba escrita y dirigida por Albert Lewin, director admirado por los surrealistas, que quiso rodar su propia versión de la leyenda del holandés errante, ese marino condenado a vagar sin rumbo por los océanos que sólo podrá descansar cuando encuentre a una mujer capaz de morir por su amor. Lo habeis adivinado: esa mujer era Ava Gardner y el hombre maldito, James Mason.
sep
Edición para coleccionistas de ‘Los caballeros del rey Arturo’
España fue el único país sobre la faz de la Tierra que cambió el título original de esta película. Lo que en su versión original se llamó Los caballeros de la mesa redonda, título respetado en todo el mundo aunque lógicamente traducido a los idiomas correspondientes, aquí se personalizó en el rey Arturo, y así ha quedado para la posteridad. Pero, sea como sea, sabemos a qué historia nos referimos en el estreno en DVD más destacado de esta semana.
Warner Home Video pone a la venta una edición para coleccionistas de esta leyenda medieval que fue llevada al cine en 1953 por Richard Thorpe. Aunque se filmó íntegramente en Irlanda e Inglaterra, fue una producción cien por cien estadounidense. La financiación corrió a cargo de la Fox, que utilizó por primera vez la técnica del CinemaScope para igualarse con la Metro-Goldwyn-Mayer. El guión, de Talbot Jennings, Jan Lustig y Noel Langley, se basó en la mítica Muerte de Arturo descrita por Sir Thomas Malory en el siglo XV.
Mel Ferrer, que por aquel entonces estaba a punto de casarse con Audrey Hepburn, interpretó el personaje del rey Arturo, unificador de los reinos británicos y esposo de la hermosa Ginebra, a la que dio vida Ava Gardner. Como se sabe, Ginebra iniciará una relación amorosa con Lancelot (Robert Taylor, aquí conocido como Lanzarote) que será puesta al descubierto por Sir Modred (Stanley Baker) para desatar la ira de Arturo y acabar con su reinado. Y aunque ya sepamos el final del culebrón, ¿a que no nos cansamos de él?
El film se estrenó en Estados Unidos en enero de 1954 y dos meses después fue presentado a nivel europeo en el marco del Festival de Cannes, donde Richard Thorpe estuvo cerca de ganar el Gran Premio del Jurado. La verdad, no obtuvo críticas extraordinarias, pero es una película que siempre entretiene, por muchas veces que la veas. Además, la edición en DVD incluye fotos del rodaje, un cómic artúrico y un precioso libro de producción. ¿El precio? Caro, pero podría ser peor: 18 euros.
Vía | ZonaDVD
mar
‘Ava Gardner, una diosa con pies de barro’
Lee Server es uno de los biógrafos más importantes del cine clásico. Algún día hablaremos con detalle de su extraordinario relato sobre Robert Mitchum, elegido mejor libro del año por Los Angeles Times en 2001. Cinco años después, Server publicó la biografía de otra estrella de Hollywood que respondía a los cánones de rebeldía, libertad y escándalo; una actriz cuyo nombre de tres letras doblaba las rodillas de los más machos.
Me gustó más la biografía de Mitchum que Ava Gardner, una diosa con pies de barro, pero quizá influya que también me gustan más las películas de él que las de ella. Sin embargo, Server vuelve a realizar un trabajo excelente al documentar todo el proceso que convirtió a Ava en objeto de adoración.
Apoyado en los testimonios de excompañeros de clase, vecinos y familiares, la narración consigue situarnos en los polvorientos campos de Carolina del Norte donde Ava creció, corriendo descalza por los caminos y cincelando su carácter indomable. De ahí pasamos a una simple fotografía en un escaparate, al distraído hombre que la vio allí y se dijo que esa chica merecía una oportunidad en el cine, a la inseguridad de los comienzos y a su boda con un chico tan feo como simpático: Mickey Rooney.
feb
Los Oscars 2009 evocarán la moda de los años 50
Faltan cuatro días mal contados para la 81ª edición de los Oscars (para los despistados: se celebra la madrugada del domingo 22 al lunes 23 de febrero). Y además de saber qué películas y personajes tendrán el honor de ganar la estatuilla dorada, las miradas se posarán otra vez en la alfombra roja para ver quién es el/la más elegante de la fiesta… Y quién ha patinado con el vestuario o el maquillaje.
La Academia de Hollywood convocó un concurso llamado Desafío de diseñadores de los Oscars en el cual siete expertos modistas tenían que presentar sus propuestas. Y ha quedado claro que, en esta crisis mundial que padecen nuestros bolsillos, existe la voluntad de regresar al pasado, al glamour y los sueños de los cincuenta. Evadirse, en una palabra.
En este sentido, el diseñador Alan del Rosario se ha inspirado “en Ava Gardner o Sofia Loren” para elaborar un vestido palabra de honor que combina el negro y el rosa; mientras que Robert Rodríguez apuesta por colores “poco subidos: blanco, beige y negro”, como los que luce Grace Kelly en la foto de arriba. Para conocer el ganador habrá que esperar al mismo día de la ceremonia, pero aún podéis emitir vuestros votos en la web oficial de los Oscars.
Vía | El Mundo
nov
El bólido de Fred Astaire
Hace unos minutos Lewis Hamilton se ha proclamado campeón de esa cosa llamada Fórmula 1 a la que algunos califican como “deporte” (y otros incluso aseguran que es emocionante). Más allá de si el británico merecía el título o no, de si Alonso es el mejor piloto aunque vaya con un Simca 1000, el caso es que haciendo memoria sobre películas clásicas en las que salieran carreras de bólidos, me ha venido a la mente esta escena de La hora final (1959), un curioso film de Stanley Kramer donde la humanidad se ve irremisiblemente abocada a la extinción. Fred Astaire, en su primer papel alejado de los musicales, encarna a un científico con sentimiento de culpa que ahoga sus penas quemando gasolina a toda castaña. Desde la grada, Gregory Peck, Ava Gardner y Anthony Perkins sufren con él.





(1 votos, Promedio: 4 de 5) 





(2 votos, Promedio: 4.5 de 5) 







