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Calypso is like so…
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Paseas tu mirada por los estantes de un centro comercial al que no voy a hacerle más publicidad de la que le hago normalmente y… ¡zas! Te encuentras cara a cara con un disco que llevas persiguiendo varios años y que desconocías que hubiera atravesado el Atlántico. Efectivamente: alguien se ha dignado a traer a España Calypso is like so…, uno de los escasos álbumes del gran actor Robert Mitchum. Gracias, gracias, gracias.
Mitchum era aficionado a la música desde pequeño (tocaba el piano y el saxofón) y, cuando se emborrachaba, cosa que ocurría con frecuencia, obligaba a sus compañeros de trabajo a escuchar su voz. La verdad es que no lo hacía nada mal. En 1957 descubrió los ritmos calipsos de Trinidad y Tobago, donde se encontraba rodando una película de segunda fila llamada Fuego escondido, junto a Rita Hayworth y Jack Lemmon. Hacía poco que Harry Belafonte había introducido el calipso en Estados Unidos, con mucho éxito; por ello, la Capitol Records aceptó que Mitchum quisiera grabar su propio disco.
Las letras irónicas, divertidas y provocativas de temas como From a logical point of view, Matilda, Mama Looka Boo Boo o Coconut water iban como anillo al dedo para el estilo cínico de Mitchum, que demostró no tener nada que envidiar a los profesionales del género. La portada del disco ya es de por sí memorable: Mitchum con la camisa desabrochada, sosteniendo una copa de whisky y un cigarrillo, con su característica mirada de hurón y una morena despampanante a sus espaldas. Que quede claro quién era el auténtico rey del ‘cool’.












