oct
‘El caserón de las sombras’ (1932)
El reciente adiós de la centenaria Gloria Stuart nos obligaba a revisar alguna de las películas que rodó para la Universal en los años treinta: clásicos del cine de terror made in James Whale. Al final nos hemos decantado por ‘El caserón de las sombras’ (‘The Old Dark House’), que se estrenó en España el 7 de marzo de 1933 con Boris Karloff a la cabeza del reparto. Y no hay más que echar un vistazo a las hemerotecas -la de ‘La Vanguardia’ es magnífica- para comprobar que, en aquella época, Karloff era un actor de primera división: alto, fuerte, severo, sombrío y transformista, como ya había demostrado en 1931 con ‘Frankenstein’. Pero Karloff no es el único atractivo de ‘El caserón de las sombras’. Aún hay más.
La película arranca en mitad del diluvio universal, valga la exageración. Una pareja de enamorados (Gloria Stuart y Raymond Massey) cruza a trancas y barrancas una agreste zona de Gales. Conducen un coche destartalado en cuyo asiento trasero viaja el mordaz Roger Penderel (Melvyn Douglas). Están a punto de ser sepultados por desprendimientos de rocas y tienen serios problemas para hacer girar las ruedas en el barro. Están perdidos, desorientados. Sin embargo, Whale se sirve de Roger Penderel para que la situación, cuando menos peligrosa, se vuelva cómica gracias los sarcásticos comentarios que éste dirige al conductor y su acompañante.
Finalmente, llegan a un pequeño claro en mitad del bosque donde se yergue, amenazadora, una casa que parece tan robusta como siniestra. Prueban a ver si son bien recibidos y les dejan pasar la noche, por lo menos hasta que amaine la tormenta. Lo primero que ven es el desfigurado rostro de Morgan (Boris Karloff), un mayordomo mudo que les pone los pelos de punta cada vez que intenta emitir algún sonido. Luego conocerán al señor Horace Femm (Ernest Thesiger) y a su hermana Rebecca (Eva Moore), quienes parecen regentar el caserón (sobre todo ella, que está medio sorda y tiene un humor de perros). Afuera, resuenan los truenos y arrecia la lluvia. Dentro, apenas hay luz y se escuchan ruidos extraños y locos. No hay elección. Deben quedarse a cenar.
jun
‘Heaven & Hell to play with’, todos los secretos del cazador
Gracias a Gloria, gran estudiosa de la vida y obra de Charles Laughton, me enteré de la existencia de Heaven & Hell to play with, un libro de Preston Neal Jones que explicaba todos los entresijos de La noche del cazador. Por supuesto no había forma de encontrarlo en España, así que tuve que esperar unas semanas para que cruzara el Atlántico y otras cuantas para poder leerlo; mis profes de Inglés estarían orgullosos. Pero el esfuerzo ha merecido la pena.
Jones escribió el libro en 2002 basándose en entrevistas realizadas al equipo técnico y artístico de la película, pero también ayudándose del material filmado que se quedó en la sala de montaje y que, hasta la fecha, sólo puede verse en la Universidad de California. Ocho horas de tomas, escenas eliminadas, variaciones de diálogos y anécdotas del reparto que podemos reproducir en nuestras cabezas durante 400 páginas, a la espera de que alguna distribuidora las incluya en una edición en DVD que sea como Dios manda (nunca mejor dicho).
Como es lógico, el hilo conductor del relato es Charles Laughton. Es digna de elogio la obstinación de este hombre por llevar adelante su proyecto y, de paso, es aún más digno resaltar la injusticia que se cometió al no dejar que nunca más pudiera dirigir una película. Porque si La noche del cazador ha pasado a la historia del cine y es considerada una obra de culto, es por la mirada de Laughton a través de la cámara. Un hombre de talento que, en contra de la leyenda popular, se portó muy bien con los niños protagonistas (aunque intuyo que la niña no era muy de su gusto) y se dejó aconsejar por fotógrafos, diseñadores de producción y músicos. En este sentido, había algo de inseguridad en el comportamiento de Laughton, y es normal si tenemos en cuenta que era su debut.
abr
‘La noche del cazador’: por una edición digna, en DVD o Blu-ray
Cuando voy a gastarme los euros a la FNAC de turno, no suelo fijarme demasiado en si los DVDs que van a pasar por caja llevan contenidos extras. Me interesa la película en sí: que sea una copia en buenas condiciones, que tenga la opción de versión original y que incluya los subtítulos en castellano que utilizaré hasta que mi nivel de inglés esté a la altura (¿viviré lo suficiente?). Después, si la película me ha gustado especialmente, entonces sí; voy al menú principal y busco los extras.
Por eso esperaba más de la edición en DVD de La noche del cazador que sacó la Metro hace unos años. Sólo el tráiler, que también puede verse en internet, acompaña a la incomprendida cinta dirigida por Charles Laughton. Ni documentales, ni audiocomentarios de historiadores del cine, ni fragmentos de la banda sonora de Walter Schumann. Y claro, uno se queda con ganas de más. Pero, por lo que veo, no soy el único.
Fans de Harry Powell, unamos nuestras fuerzas. En el blog Rooting for Laughton (cuya autora escribe en inglés aunque reside cerca de Barcelona) se recogen peticiones para que la Metro, o quien sea, edite un DVD o un Blu-ray en condiciones, con todo el cariño que merece este film. Un disco (o dos) en el que, por ejemplo, se incluyan parte de las ocho horas de material que se quedó en la sala de montaje y que, hasta ahora, sólo han podido ver los estudiosos de la Universidad de California. Plumas de Caballo también pone su granito de arena con este post. ¡Que se nos oiga en la otra punta del mundo!
Vía | Rooting for Laughton




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