abr
La segunda revolución 3D
“La revolución del 3D no es un acto defensivo contra la piratería; es una oportunidad. Percibimos lo que nos rodea en tres dimensiones. Si una película transmite eso, la experiencia de ir al cine será más intensa, emocional y compleja. No entiendo por qué no vamos a utilizarlo.”
Este fin de semana se ha estrenado Monstruos contra alienígenas, la primera película del siglo XXI que apuesta sin tapujos por las tres dimensiones como reclamo para llenar las salas de cine. Puede que, como dice Jeffrey Katzenberg, director ejecutivo de DreamWorks, no se trate de un plan para salvar al cine ante el auge de la piratería o de las posibilidades (legales) que ofrece internet. Puede que sólo sea un experimento más para dotar a las películas de un realismo extraordinario. Pero en el fondo estamos hablando de lo mismo: innovar para que siga mereciendo la pena pagar 7 euros y pico en la taquilla y soportar las hordas de espectadores maleducados, frente a la comodidad del sofá doméstico.
El cine ya ha vivido varias revoluciones a lo largo de su historia. El sonido fue, probablemente, la más traumática tanto para las productoras como para las exhibidoras, y eso sin hablar del shock que supuso para actores, directores y espectadores (ver Cantando bajo la lluvia). Eso fue a finales de los años veinte. En los cincuenta, empezó a darse carpetazo a otro debate que se arrastraba desde hacía más de una década: la implantación del color y la marginación del blanco y negro a los films que lo utilizaban por mera cuestión estética.












