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‘El Álamo’ (1960)
La batalla del Álamo pasó a formar parte de la mitología estadounidense desde el mismo momento en que terminó. En una nación que exalta los valores heroicos, el patriotismo y el convencimiento de que nada es imposible, la resistencia de un puñado de texanos frente al poderoso ejército mexicano entre el 23 de febrero y el 6 de marzo de 1836 ha servido como referencia en contiendas bélicas posteriores. Los hechos se convirtieron en leyenda. Y eso es lo que filmó John Wayne en su primera película como director. Pudo hacer una recreación exacta de lo que ocurrió en el pequeño poblado de San Antonio de Béjar; y, en parte, lo hizo, como veremos a continuación.
Pero Wayne también quería sacudir las conciencias de una sociedad que se dejaba arrastrar por nuevas ideas y olvidaba a pasos agigantados cómo se había forjado la historia del país. Así que hinchó su pecho con orgullo, se llevó la mano al corazón y siguió la máxima de su mentor, John Ford: “Cuando la leyenda se convierta en un hecho, imprime la leyenda.”
De ‘El Álamo’ se podrá criticar su falta de rigor histórico, pero si nos ceñimos al producto puramente cinematográfico, el resultado es intachable. Wayne gastó toda su fortuna -12 millones de dólares- en un proyecto que tardó más de una década en sacar adelante y que le dejó al borde de la ruina. Su equipo pasó más de un año en la zona donde se había desarrollado la contienda y construyó unos decorados impresionantes.
También procuró tener a mano toda la documentación posible para uniformar a los personajes, armarles y emplear las tácticas que utilizaron para atacar y defenderse. Encargó a Dimitri Tiomkin la confección de una banda sonora que pasaría por méritos propios a la historia del cine, encabezada por la inolvidable ‘The Green Leaves of Summer’. Las secuencias de acción que dirigió están a la altura de las mejores de John Ford, y además dotó de personalidad al enemigo para huir, en la medida de lo posible, del maniqueísmo. Todo eso hizo Wayne la primera vez que ocupó la butaca de director, regalándonos un film entretenidísimo que resiste el paso del tiempo con fortaleza.
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BSO: ‘The green leaves of summer’, Tarantino se acuerda del Álamo
Por fin, después de varias semanas de espera, este sábado tuve el tiempo necesario para ir al cine a ver Malditos bastardos. Ya iba avisado de que Quentin Tarantino había vuelto a hacer gala de su pasión por el cine clásico, tanto por las referencias a las obras nazis de Riefenstahl y Goebbels como por sus habituales guiños a Sergio Leone. Así que fue un placer sentarse en la butaca y comprobar que la película empezaba con créditos al estilo western: letras de ‘saloon’ amarillas sobre fondo negro acompañadas por el tema que os traigo aquí, The green leaves of summer. Una canción llena de nostalgia que Dimitri Tiomkin compuso para El Álamo en 1960 y que fue nominada al Oscar. En la continuación del post encontrareis la letra.




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