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‘Los irreverentes hermanos Marx’ (1993)
Este blog de cine clásico tiene visitantes que son auténticas joyas. Entre ellos está mi amiga Bel, que el otro día me descubrió un vídeo del que tenía constancia porque sale citado en varias biografías de los hermanos Marx, pero que aún no había tenido la suerte de ver. Es el que encabeza este post: Groucho Marx en el programa de Bill Cosby, en 1973. Groucho ya había cumplido los 83 años pero seguía conservando una agudeza verbal inigualable y dejó estupefacto a Cosby, que por aquel entonces estaba en la cresta de la ola. A cada respuesta de Groucho le siguen las carcajadas y los aplausos del público; y es que es imposible contenerse ante frases como: “Fumar un puro es un buen truco para un cómico… suponiendo que usted lo sea.” Las sucesivas caras de sorpresa de Cosby, que lucha inútilmente por mantenerse serio, lo dicen todo.
El vídeo es un fragmento del documental ‘The Unknown Marx Brothers’, que se ha traducido en España como ‘Los irreverentes hermanos Marx’. Tras una pequeña búsqueda, Internet ha obrado el milagro y he podido verlo de cabo a rabo. Son 125 minutos en los que se repasa la trayectoria vital y profesional de los Marx -centrándose, lógicamente, en Chico, Harpo y Groucho- y haciendo especial hincapié en las imágenes de los actores que hasta la fecha (1993) habían permanecido ocultas. Fue la primera película dirigida por David Leaf, que luego estrenaría documentales sobre Dean Martin, Frank Sinatra, Peter Sellers o James Brown. El de los Marx está narrado -en su versión original- por el gran Leslie Nielsen.
El relato arranca con el nacimiento mismo de los Marx -se recuerda que antes de Chico nació una niña que falleció a los pocos días- y explica la infancia de las futuras estrellas del cine en uno de los barrios más conflictivos de Nueva York. Empujados por el inquebrantable ánimo de mamá Minnie, dejaron el colegio para ser actores de vodevil y recorrieron el país de costa a costa hasta terminar en la ansiada Broadway. Se casaron, tuvieron hijos, salieron en la radio y en la televisión, se codearon con mafiosos e intelectuales, tuvieron crisis emocionales y murieron más o menos felices, según a quién nos refiramos. Es difícil condensar la vida de una persona en poco más de dos horas de metraje, así que imaginad lo que supone condensar tres vidas. Pero David Leaf supera el reto con nota, satisfaciendo la curiosidad del marxista medio y enganchando a los neófitos.
jun
Caricatura de Groucho Marx
No tenemos el gusto de conocer a todos los usuarios que visitan cada día Plumas de Caballo, pero seguro que entre nuestros lectores más jóvenes se encuentra Oriol Gutés, un chico de 11 años que nos envía esta caricatura de Groucho Marx. Oriol está acabando sexto de Primaria, vive en Matadepera (Barcelona) y se le dan muy bien este tipo de dibujos. En concreto, el de Groucho le sirvió para ganar un concurso de su ciudad natal. Además de tener una gran habilidad con el lápiz y el papel, Oriol toma ideas de la tele, pues le encantan los canales de Disney y Cartoon Network. Así que muchas gracias Oriol por este detalle y esperamos que en el futuro te conviertas en otro fan de las películas de Groucho y sus hermanos.
feb
‘Llorar de Audrey’, por Maruja Torres
No sé si Maruja Torres estará enterada de que el título de su columna habitual en El País se cimenta sobre una leyenda falsa. Desde hace años se asegura que en la tumba de Groucho Marx hay un epitafio que reza así: “Perdonen que no me levante.” La frase podría haber salido perfectamente de la viperina lengua de Groucho, pero como bien demuestra esta web, en su lápida sólo hay una estrella judía y los años de nacimiento y defunción. Nada más.
Pero no he abierto este post para criticar a Maruja Torres, al contrario, lo que quiero hacer es alabar su artículo sobre Audrey Hepburn que tan atentamente me ha enviado Megghara desde El rayo que no cesa. Bajo el título Llorar de Audrey, Maruja evoca sus recuerdos sobre la actriz, que este año habría llegado a los 80. Y es que hace unos días la periodista tuvo el honor de entrevistar a Sean Hepburn, hijo de Audrey y dueño de los objetos personales expuestos en Granada con motivo del festival de cine clásico Retroback.
Os invito a leer el artículo, merece la pena.
Vía | El País
nov
Fallece Irving Brecher, guionista de Judy Garland y los hermanos Marx
El guionista y director Irving Brecher ha fallecido a los 94 años en Los Ángeles, víctima de unos problemas cardíacos, según publica The New York Times.
Nacido en Nueva York el 17 de enero de 1914, Brecher se hizo famoso en los años treinta por sus ingeniosos guiones radiofónicos, que le abrieron las puertas del cine. Sus mejores trabajos tuvieron como protagonistas a los hermanos Marx y Judy Garland, siendo nominado al Oscar en 1945 por el guión de Cita en St. Louis. Luego rodó tres películas como director, ninguna de ellas relevante, y a partir de los sesenta prácticamente desapareció del mapa. Eso sí, Brecher tuvo el honor de ser uno de los pocos guionistas que no compartió acreditación con nadie más en dos conocidos films ‘marxianos’: Una tarde en el circo (1939) y Los hermanos Marx en el Oeste (1940), si bien en la primera recibió los sabios consejos de un tal Buster Keaton.
Pero la relación de Brecher con los Marx no fue del todo placentera. Sobre Groucho dijo que tenía el defecto de “decir las cosas en público” y explicaba que una vez invitó que al actor a su casa, éste empezó a hacer chistes sobre la criada y la hizo llorar. En otra ocasión calificó a Groucho, Harpo y Chico de “vejestorios tratando de ser duendecillos”.
De la cabeza de Brecher salió la famosa frase que grita Groucho cuando se coloca al frente de un tren desbocado: “¡Más madera! ¡Es la guerra!” A pesar de sus diferencias, guionista y actor se acabaron soportando y colaboraron años después en programas de radio.
Vía | The New York Times
oct
El crack del 29, según Groucho
No entiendo mucho de economía ni sé cómo funciona la bolsa; pero hoy todo Dios anda frenético con los números rojos y me temo que eso repercutirá también en quienes miramos al dinero de soslayo. El colmo es la coincidencia del 24 de octubre con aquel jueves negro de 1929. Groucho Marx fue uno de los muchos de estadounidenses que perdió miles de dólares en acciones, aunque su conocida tacañería y su cordura le evitaron caer en la bancarrota absoluta. Años después, en su libro Groucho y yo, recordó con fina ironía cómo fueron aquellos días. He aquí algunos párrafos; porque más vale prevenir…
“Hacia 1926 descubrí ser un negociante muy astuto. O al menos eso parecía, porque todo lo que compraba inmediatamente aumentaba de valor. ¿Asesor financiero? ¿Quién lo necesitaba? Podías cerrar los ojos, apoyar el dedo en cualquier punto del tablero y tu acción empezaba a subir. Nunca obtuve beneficios. Era absurdo vender una acción cuando se sabía que dentro de un año doblaría o triplicaría su valor.”
“El mercado siguió subiendo y subiendo. El productor teatral Max Gordon me informaba cada día de cómo iban las acciones: siempre “arriba, arriba, arriba”. (…) Un día le pregunté: “Max, ¿cuánto tiempo durará esto?” Utilizando una frase de Al Jolson, Max repuso: “Hermano, ¡todavía no has visto nada!” (…) Pero el mientras el mercado seguía ascendiendo hacia el firmamento, empecé a sentirme cada vez más nervioso. El poco juicio que tenía me aconsejaba vender, pero al igual que el resto de primos, era avaricioso. Entonces empecé a pasarme las mañanas en el despacho de un agente de Broadway, contemplando un gran mural lleno de signos ininteligibles. De vez en cuando el mercado flaqueaba, pero pronto se liberaba de la resistencia de los prudentes y los sensatos, y proseguía su inacabable ascensión.”















