Comentarios:
18
ene

Harpo Marx, el vasco, en ‘Too many kisses’ (1925)

Si hay algo que nos encanta en Plumas de Caballo es que nuestros lectores opinen, comenten y aporten sus conocimientos de cine clásico. Así nos culturizamos entre todos. Y eso que, en este caso, admito que voy a quedar un poco en evidencia.

En este post sobre los vascos superdotados de ‘El desfiladero de la muerte’, Salvador Sáinz apuntaba que Harpo Marx, en su primer papel en el cine, encarnó precisamente a un vasco. Yo sabía que Harpo había debutado en el séptimo arte antes que sus hermanos -tras el fiasco de ‘Humor Risk’- y que lo había hecho con ‘Too many kisses’, una comedia dirigida por Paul Sloane en la que hacía un papel secundario y en la que tenía dos líneas de diálogo… dos líneas escritas en la pantalla porque, irónicamente, aún no se había implantado el sonido en la industria de Hollywood. Incluso había visto las imágenes de Harpo dándole un puñetazo al villano de la película tras preguntarle, con sorna, si estaba seguro de que no podía moverse. Pero lo que no sabía es que la boina que llevaba Harpo era, para ser exactos, una txapela; ni tampoco que la trama se ubicaba en el País Vasco.

Tras bucear por la red sin hallar este preciado tesoro cinematográfico, he intentado contrastar las diferentes sinopsis de ‘Too many kisses’ que se han publicado. Todas coinciden en lo básico: el protagonista es Richard Gaylord Jr. (Richard Dix), el hijo de un importante empresario de Nueva York. Richard se pasa el día persiguiendo a las chicas, así que su padre le envía a un pequeño pueblo del País Vasco con la excusa de buscar un mineral de incalculable valor (en lo que no se ponen de acuerdo las sinopsis es si hablamos del País Vasco bajo dominio español o francés). Richard llega a este inhóspito lugar con la intención de ligar con las vascas… pero su padre está la mar de tranquilo porque (atención): ¡las vascas sólo aceptan retozar con los vascos!

Os dejo con el vídeo de la escena que os comentaba de Harpo Marx; ahora veo con otros ojos la ambientación, el vestuario y hasta el porrón del que echa mano nuestro actor fetiche. Y también os dejo por aquí la crítica escrita por Mordaunt Hall para ‘The New York Times’ el 3 de marzo de 1925. Según Hall, ‘Too many kisses’ es “un divertido entretenimiento que te hace olvidar el viento frío y los cambios meteorológicos”. Ni una palabra sobre Harpo. Se lo perdonamos.

Vía | Españoladas y olé

1 Pluma2 Plumas3 Plumas4 Plumas5 Plumas (2 votos, Promedio: 4.5 de 5)
Loading ... Loading ...
Tags: , , ,
Comentarios:
18
nov

Píldoras de cine clásico (IX)

La noche del cazador

1. Tenía esta semana marcada en rojo en el calendario, y no es broma. Porque esta semana se ponía por fin a la venta -al menos en Estados Unidos- el ansiado DVD Edición Coleccionista de ‘La noche del cazador’, una de mis cinco películas favoritas de todos los tiempos. A partir de ahora estaré con la antena puesta para ver qué distribuidora se digna a traer el DVD a España… porque alguna habrá, ¿no? Que a mí no me duele pagar los gastos de envío; el problema es la diferencia de zona. A ver si al menos llega al Reino Unido. Y es que sólo con leer los extras del DVD se me hace la boca agua: dos horas y media de escenas fuera de cámara o eliminadas; documentales; una entrevista con el director de fotografía, Stanley Cortez; varios bocetos del autor de la novela, Davis Grubb; un libreto con un análisis de la película a cargo de Terrence Rafferty y Michael Sgrow; audiocomentarios… Lo dicho, una joya que The Criterion Collection vende por 31,96 dólares en su tienda oficial (39,96 dólares en Blu-ray). Como tarden en mucho en traerlo a este lado del charco, soy capaz de comprarme un reproductor multizona… ¡o de inventarlo!

2. Tengo que agradeceros a varios de vosotros (ya sabéis quiénes sois) que me hayáis enviado la noticia de la reedición de las memorias de Harpo Marx. Pero, como buen seguidor marxista que soy, ya las tengo. Me las regaló mi hermana hace unos años, en una edición que sacó Montesinos en 2001. Ahora es Seix Barral quien vuelve a poner a la venta ‘¡Harpo habla!’; y yo que me alegro, sobre todo por el bombo que le han dado (incluyendo un reportaje a toda página en ‘El País’). Harpo escribió el libro con la ayuda de Rowland Barber en 1961 y sus primeras palabras, traducidas por Paloma Villegas, son las siguientes: “No sé si mi vida ha sido un éxito o un fracaso. Pero como no tengo ninguna prisa en convertirme en una de las dos cosas y dejar de ser la otra, y puesto que me tomo simplemente las cosas tal como vienen, me sobra mucho tiempo para disfrutar de la vida. Lo que no soy ahora y no he sido nunca es una celebridad. No me paran desconocidos en la calle para pedirme autógrafos. La gente no me reconoce sin mi disfraz. El público nunca ha oído mi voz.” Y hasta aquí puedo leer, no sea que los amigos de la SGAE vengan a arrancarme unas plumillas. ¡Onk, onk!

3. Terminamos con un nuevo deceso, el de Marie Osborne. Ya, a mí tampoco me sonaba de nada, hasta que he leído su biografía y he concluido que merecía sobradamente una mención en este humilde blog de cine clásico. Su nombre real era Helen Alice Myres, y había nacido el 5 de noviembre de 1911 (¡hace 99 años!) en Denver, Colorado. A los 3 años fue elegida por Henry King para una escena de la película ‘The Maid of the Wind’ (1915) en la que, curiosamente, hizo de chico. King quedó tan contento con ella que le hizo protagonista de ‘Little Mary Sunshine’ (1916). La niña se hizo moderadamente popular y hasta se fabricaron muñecas con su rostro; pero la fama le duró poco. Antes de que llegara el cine sonoro, ya se había retirado. Volvió en los treinta y en los cuarenta, de forma esporádica, para secundar a Ginger Rogers, Deanna Durbin o Betty Hutton; y a partir de los cincuenta fue diseñadora de vestuario de películas como ‘Espartaco’, ‘Tal como éramos’ o ‘Cleopatra’. Enviudó de su segundo marido en 1975 y, desde entonces, vivía en San Clemente, California, donde murió el pasado 11 de noviembre. Descanse en paz.

1 Pluma2 Plumas3 Plumas4 Plumas5 Plumas (2 votos, Promedio: 4.5 de 5)
Loading ... Loading ...
Tags: , ,
Comentarios:
24
ago

‘Los irreverentes hermanos Marx’ (1993)

Este blog de cine clásico tiene visitantes que son auténticas joyas. Entre ellos está mi amiga Bel, que el otro día me descubrió un vídeo del que tenía constancia porque sale citado en varias biografías de los hermanos Marx, pero que aún no había tenido la suerte de ver. Es el que encabeza este post: Groucho Marx en el programa de Bill Cosby, en 1973. Groucho ya había cumplido los 83 años pero seguía conservando una agudeza verbal inigualable y dejó estupefacto a Cosby, que por aquel entonces estaba en la cresta de la ola. A cada respuesta de Groucho le siguen las carcajadas y los aplausos del público; y es que es imposible contenerse ante frases como: “Fumar un puro es un buen truco para un cómico… suponiendo que usted lo sea.” Las sucesivas caras de sorpresa de Cosby, que lucha inútilmente por mantenerse serio, lo dicen todo.

El vídeo es un fragmento del documental ‘The Unknown Marx Brothers’, que se ha traducido en España como ‘Los irreverentes hermanos Marx’. Tras una pequeña búsqueda, Internet ha obrado el milagro y he podido verlo de cabo a rabo. Son 125 minutos en los que se repasa la trayectoria vital y profesional de los Marx -centrándose, lógicamente, en Chico, Harpo y Groucho- y haciendo especial hincapié en las imágenes de los actores que hasta la fecha (1993) habían permanecido ocultas. Fue la primera película dirigida por David Leaf, que luego estrenaría documentales sobre Dean Martin, Frank Sinatra, Peter Sellers o James Brown. El de los Marx está narrado -en su versión original- por el gran Leslie Nielsen.

El relato arranca con el nacimiento mismo de los Marx -se recuerda que antes de Chico nació una niña que falleció a los pocos días- y explica la infancia de las futuras estrellas del cine en uno de los barrios más conflictivos de Nueva York. Empujados por el inquebrantable ánimo de mamá Minnie, dejaron el colegio para ser actores de vodevil y recorrieron el país de costa a costa hasta terminar en la ansiada Broadway. Se casaron, tuvieron hijos, salieron en la radio y en la televisión, se codearon con mafiosos e intelectuales, tuvieron crisis emocionales y murieron más o menos felices, según a quién nos refiramos. Es difícil condensar la vida de una persona en poco más de dos horas de metraje, así que imaginad lo que supone condensar tres vidas. Pero David Leaf supera el reto con nota, satisfaciendo la curiosidad del marxista medio y enganchando a los neófitos.


Leer más

1 Pluma2 Plumas3 Plumas4 Plumas5 Plumas (4 votos, Promedio: 5 de 5)
Loading ... Loading ...
Tags: , , ,
Comentarios:
2
ago

Harpo Marx, silencioso ruido

Los periódicos españoles siguen dando espacio al cine clásico en sus suplementos veraniegos. A ver si cuando se vaya el calor siguen acordándose de él. En esta ocasión os traemos el extenso reportaje que Peio H. Riaño ha escrito en el diario ‘Público’ sobre Harpo Marx. Lo he leído con atención, porque Harpo es mi hermano Marx favorito, y tengo que reconocer que le hace bastante justicia. Básicamente es una recopilación de datos extraídos de la autobiografía ‘¡Harpo habla!’ que, según entiendo, va a reeditar Seix Barral el otoño próximo. Yo tengo por las estanterías la edición que sacó Montesinos en 2001. No sé si las historias de Harpo son tan divertidas como las de Groucho, pero seguramente sean más veraces. De todas ellas me quedaría con la tronchante visita a la Unión Soviética.

Hace unos años, un amigo -que ahora mismo está en Islandia- y yo entrevistamos a Félix Fanés, profesor de Historia del Arte y estudioso de la figura de Salvador Dalí (creo que por aquel entonces era el responsable del museo del pintor en Figueres). En la entrevista profundizamos sobre la relación entre Dalí y el cine de Hollywood, haciendo hincapié en la admiración que el pintor sentía hacia los hermanos Marx en general y hacia Harpo en particular. No recuerdo las palabras exactas del señor Fanés, pero vino a decirnos que, para Dalí, Harpo Marx era el paradigma del surrealismo, el alma pura de un niño atrapado en el cuerpo de un hombre y, sobre todo, un personaje incapaz de controlar sus instintos: se tiraba encima de la comida y las mujeres sin pensar en las consecuencias. Habría mucho que discutir aquí puesto que el comportamiento libertario de Harpo solía proceder de guiones que establecían un patrón de conducta ante la cámara; pero es cierto que la idea del personaje en sí -no de la persona- era para Dalí lo mismo que un trozo de queso para un ratón.

Siempre he admirado el cinismo y la ironía de Groucho, el falso encanto de Chico y la entereza con la que Zeppo asumía sus roles secundarios. Pero quien me robó hace tiempo el corazón cinematográfico fue Harpo; sí, por ser ese espíritu burlón, el tipo que hace todo lo que nosotros no podemos hacer porque nos regimos por las normas que nos impone la sociedad. Pero también por una razón mucho más sencilla: porque me hace reír. Uno de los mayores ataques de risa que he tenido nunca lo sufrí en una biblioteca mientras veía la escena de ‘Sopa de ganso’ que encabeza este post. Y es que el hombre que no podía hablar tenía una facilidad innata para emitir todo tipo de sonidos… en los peores momentos.

Vía | Público

1 Pluma2 Plumas3 Plumas4 Plumas5 Plumas (2 votos, Promedio: 5 de 5)
Loading ... Loading ...
Tags: , ,
Comentarios:
20
sep

‘Dalí y el cine’

Dalí pinta a Harpo, que toca un arpa con alambre de espinoEl cine fue siempre una especie de terreno prohibido para Salvador Dalí. Es verdad que hizo sus colaboraciones, desde el perro andaluz de Buñuel hasta los decorados que usó Hitchcock en Recuerda (1945), pero nunca llegó a plasmar una obra completa en la gran pantalla. Quizá porque los productores se caían de espaldas al leer sus guiones, como el que escribió para Harpo Marx y que llevaba por título Jirafas en ensalada de lomos de caballo (en la foto, el actor toca un arpa con alambre de espino).

En 1954, Dalí publicó un artículo en el que arremetía contra Buñuel -del que decía que no era nadie sin su genio- y esbozaba su intención de rodar una película llamada La carretilla de carne, para la que necesitaría cisnes suicidas, rinocerontes arrojados desde las ventanas de la Fontana di Trevi y una anciana vestida de torero con una tortilla francesa en su cabeza rapada. Pues bien, todas esas ideas surrealistas de uno los pintores más egocéntricos, avariciosos y brillantes que han existido nunca, se recogen ahora en un libro: Dalí y el cine, editado por Electa y con textos de varios autores, coordinados por Matthew Gale. No parece haber ningún contenido rompedor -nada que no supiera, por ejemplo, el profesor Félix Fanés, al que unos cuantos visitantes de este blog tuvimos la ‘suerte’ de tener-, pero el conjunto ahonda en la insatisfactoria relación del loco de Figueres con el séptimo arte.

Vía | El País

1 Pluma2 Plumas3 Plumas4 Plumas5 Plumas (3 votos, Promedio: 3.67 de 5)
Loading ... Loading ...
Tags: ,