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Películas fantasmas (II): ‘Jirafas en ensalada de lomos de caballo’
La segunda película fantasma de los hermanos Marx tenía un título difícil de recordar y aún más difícil de comprender: Jirafas en ensalada de lomos de caballo. A diferencia de Humor Risk, nunca se llegó a rodar, enseguida sabréis por qué; pero al menos existen pruebas (algunas de reciente descubrimiento) que nos permiten afirmar con seguridad que la Metro-Goldwyn-Mayer perdió la ocasión de financiar la película más surrealista de la historia del cine.
Todo arranca en París, en los años treinta, cuando Salvador Dalí asistió a una proyección de El conflicto de los Marx y quedó impresionado “por la locura persuasiva y triunfante” de Harpo, con el que entró en contacto por terceras personas. Para demostrarle su admiración, Dalí le envió un arpa cubierta de cucharillas, con alambres de espino en lugar de cuerdas y envuelta en papel de celofán. Harpo le correspondió con una foto en la que aparecía tocando el arpa con los dedos vendados. Llegado este punto, Groucho afirmaría que Dalí “estaba delicadamente enamorado de mi hermano”.
Esta nueva amistad alimentó la obsesión de Dalí por triunfar en el cine, algo que jamás llegaría a conseguir al cien por cien, pese a colaborar con Buñuel, Disney o Hitchcock. Entusiasmado con la divertida anarquía de los Marx, pero sobre todo con Harpo, el pintor escribió para ellos el guión de Jirafas en ensalada de lomos de caballo (1937), un cortometraje de media hora que según algunas fuentes “fue rechazado de plano” por la Metro (quizás la propuesta se la deberían haber hecho a la Paramount cinco años antes).
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Películas fantasmas (I): ‘Humor Risk’
El diario 20 minutos ha publicado esta semana un interesante reportaje sobre películas clásicas que nunca llegaron a realizarse. Y leyendo la nómina de directores, intérpretes y, sobre todo, la relación de historias que iban a contarnos, es una pena que no se llevaran a cabo. Si se me apareciera el genio de la lámpara y me dijera que podría convertir en realidad uno de esos films, me quedaría con el Napoleón que quiso rodar Stanley Kubrick en 1968, con más de 40.000 extras y con Jack Nicholson en la piel de emperador francés. Suena grandioso. Os dejo el enlace al artículo para que podáis escoger vuestra favorita.
Siendo fieles a las raíces de este blog, hemos de completar esa lista con dos obras inacabadas de los hermanos Marx. Dos películas que han pasado a la mitología de sus fans y de las que se conservan bocetos, fragmentos de guión e incluso algunas fotografías, pero ni un sólo centímetro de material filmado. Estamos hablando de Humor Risk y de Jirafas en ensalada de lomos de caballo, a la que ya nos referimos en un post sobre Salvador Dalí.
A principios de los años veinte, los Marx trabajaban a toda máquina en el teatro, pero cada vez estaba más claro que el cine iba a ser el maná de los espectáculos. Groucho y sus hermanos se pusieron en contacto con algunos estudios de Hollywood que se mostraron reacios a financiar sus locuras en versión celuloide. Así que fueron ellos mismos quienes pusieron la mayor parte del dinero que costaba rodar una película decente: 7.000 dólares. Un modesto grupo de productores, entre los que se hallaba el famoso guionista Jo Swerling, contribuyó a engordar el presupuesto.













