Ago
Wallach, Godard y Coppola recibirán el Oscar Honorífico 2011
Eli Wallach, Jean-Luc Godard y Francis Ford Coppola recibirán el Oscar Honorífico de la Academia de Hollywood el próximo 13 de noviembre, en un acto previo a la 83ª edición del certamen, que tendrá lugar el 27 de febrero de 2011. Esta fórmula se instauró el año pasado -cuando se lo dieron a Lauren Bacall- y tiene el doble objetivo de aligerar la ceremonia oficial y dedicar el tiempo necesario a las grandes estrellas del cine clásico que aún siguen entre nosotros.
De entre los nuevos galardonados me alegro especialmente por Eli Wallach, un actor excelente, mucho más que un secundario de lujo. Hizo de Tuco en ‘El bueno, el feo y el malo’ (1966) y ha intervenido en más de 150 producciones de cine y televisión, entre ellas ‘Los siete magníficos’ (1960), ‘Vidas rebeldes’ (1961), ‘La conquista del Oeste’ (1962) o ‘Baby Doll’ (1956), por la que fue nominado al Globo de Oro al Mejor Actor de Reparto. Con casi 95 primaveras a sus espaldas, Wallach aún sigue trabajando: hace poco le vimos en el fantástico thriller de Roman Polanski ‘El escritor’.
A Jean-Luc Godard le tengo menos controlado, pero su nombre está indispensablemente unido a la nouvelle vague francesa y al mítico film ‘Al final de la escapada’ (1960). Siempre ha sido un director mimado por los festivales de cine de Venecia, Cannes o Berlín, pero nunca ha recibido ningún premio al otro lado del charco, salvo el del Círculo de Críticos de Nueva York en 1991. El pasado mes de mayo estrenó en Francia su última película: ‘Socialismo’, que todavía no ha llegado a España.
Y qué decir de Francis Ford Coppola. La trilogía de ‘El padrino’ justifica por sí misma cualquier premio que quieran darle (en este caso será el premio Irving Thalberg por su faceta de productor). También es el responsable de ‘La conversación’ (1974) o ‘Apocalypse Now’ (1979). Parece que en los últimos años se le ha secado el talento, pero su próximo proyecto nos da esperanzas de resurrección: va a producir la adaptación de la novela de culto de Jack Kerouac ‘On the Road’.
Terminamos reseñando que habrá un cuarto Oscar Honorífico que irá a parar a las manos de Kevin Bronwlow, un restaurador de películas clásicas cuya impagable labor también será reconocida por la Academia de Hollywood.
Vía | El País
Abr
50 años de Nouvelle Vague
A cambio de pegarnos un hábil sablazo con la excusa de un teóricamente utilísimo cargador de móvil, la revista Fotogramas incluye en su número del mes de mayo un reportaje sobre la Nouvelle Vague. Amada por muchos, insípida para otros, odiosa para los demás, lo cierto es que el grupo de directores que impulsó esta corriente del cine francés a finales de los cincuenta, creó escuela, debate y polémica. Y aunque no sea el género predilecto de este blog, es justo hacerle un hueco si tenemos en cuenta su profundo respeto por el (buen) cine americano.
Fue la periodista Françoise Giroud quien acuñó el término Nouvelle Vague en el año 1957. Con él quiso referirse al cambio de actitud de gran parte de la juventud francesa entorno a la cultura y la sociedad de su tiempo. Poco a poco se expandían los deseos de una libertad realista, consciente del aislamiento del ser humano e impregnada del hastío de la posguerra. Algunos escritores de la revista Cahiers du cinéma compartían esos sentimientos, así como una pasión desmedida por las películas de Hitchcock, Ford o Hawks. Deseosos de transmitir sus experiencias personales cámara en ristre, aprovecharon los bajos costes de producción para rodar sus propias historias. Entre ellos: Jean-Luc Godard, Alain Resnais, François Truffaut y Claude Chabrol.
Esta nueva ola de directores apostó por una forma de hacer cine basada, en parte, en el Neorrealismo italiano. Quisieron tratar cuestiones morales revolucionando el discurso fílmico: dotaban a la cámara de mayor libertad para captar la realidad, jugaban con la iluminación y las técnicas de montaje, con actores jóvenes y desconocidos, sin descartar la improvisación. Un estilo que, paradójicamente, chocaba con el de los directores a quienes idolatraban: Hitchcock, Ford y Hawks jamás hicieron ascos al éxito comercial. Una contradicción que suele ser el primer argumento de quienes desprecian la Nouvelle Vague. El segundo (y no hablo en primera persona) es que aburre a las ovejas.













