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Películas fantasmas (II): ‘Jirafas en ensalada de lomos de caballo’
La segunda película fantasma de los hermanos Marx tenía un título difícil de recordar y aún más difícil de comprender: Jirafas en ensalada de lomos de caballo. A diferencia de Humor Risk, nunca se llegó a rodar, enseguida sabréis por qué; pero al menos existen pruebas (algunas de reciente descubrimiento) que nos permiten afirmar con seguridad que la Metro-Goldwyn-Mayer perdió la ocasión de financiar la película más surrealista de la historia del cine.
Todo arranca en París, en los años treinta, cuando Salvador Dalí asistió a una proyección de El conflicto de los Marx y quedó impresionado “por la locura persuasiva y triunfante” de Harpo, con el que entró en contacto por terceras personas. Para demostrarle su admiración, Dalí le envió un arpa cubierta de cucharillas, con alambres de espino en lugar de cuerdas y envuelta en papel de celofán. Harpo le correspondió con una foto en la que aparecía tocando el arpa con los dedos vendados. Llegado este punto, Groucho afirmaría que Dalí “estaba delicadamente enamorado de mi hermano”.
Esta nueva amistad alimentó la obsesión de Dalí por triunfar en el cine, algo que jamás llegaría a conseguir al cien por cien, pese a colaborar con Buñuel, Disney o Hitchcock. Entusiasmado con la divertida anarquía de los Marx, pero sobre todo con Harpo, el pintor escribió para ellos el guión de Jirafas en ensalada de lomos de caballo (1937), un cortometraje de media hora que según algunas fuentes “fue rechazado de plano” por la Metro (quizás la propuesta se la deberían haber hecho a la Paramount cinco años antes).












