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Todo por el Oscar
Este mediodía -hora peninsular española- se han dado a conocer los nominados a la 83ª edición de los Oscar, que se celebrarán en Hollywood el próximo 27 de febrero. No ha habido sorpresas, aunque pocos esperaban la nominación a Mejor Actor de Javier Bardem por ‘Biutiful’ después de haberse quedado fuera de los Globos de Oro. A nivel general son unas nominaciones lógicas, aunque ‘La red social’ me parece muy superior a ‘El discurso del rey’, por ejemplo. También tengo ganas de ver qué han hecho los hermanos Coen con el remake de ‘Valor de ley’, protagonizada por el genial Jeff Bridges, y si los académicos tendrán bemoles para premiar en el apartado de Mejor Película a ‘Toy Story 3′. Por lo demás, sólo echo de menos algún recuerdo para ‘El escritor’ de Roman Polanski y para la divertidísima ‘Scott Pilgrim contra el mundo’.
El caso es que la web oficial de los Oscar se ha sacado de la manga una curiosa cuenta atrás hasta el 27 de febrero. Consiste en destapar cada día una serie de reportajes que repasan, año tras año, la historia de los premios de cine más importantes del mundo. Ya van por 1978, así que han cubierto sobradamente el periodo correspondiente al cine clásico (el que va, más o menos, de 1929 a finales de los cincuenta). Cada capítulo está encabezado por una fotografía de gran tamaño, seguido de otras imágenes de los premiados, de las efemérides que tuvieron lugar más allá del cine y de los vídeos de las ceremonias que se han conservado en el archivo de la Academia.
Os recomiendo que le echéis un vistazo: encontraréis fotos tan llamativas como ésta de Joan Crawford recibiendo el Oscar a la Mejor Actriz postrada en la cama. Aún hoy flota en el aire la pregunta de si Joan estaba enferma de verdad o si mentía como una bellaca. Era el año 1946 y ella jamás había ganado un premio que ya habían conseguido otras divas como Ingrid Bergman, Jennifer Jones o su eterna rival, Bette Davis. Según algunas fuentes, la Crawford decidió fingir una grave enfermedad dos meses antes de la gala para ablandar al jurado; por si acaso, a dos semanas de la ceremonia anunció que no podría salir de su habitación. Siguió los premios por la radio y, efectivamente, se alzó con la estatuilla por ‘Alma en suplicio’. La prensa irrumpió en su habitación (lo que a ella no le importó en absoluto) y sacó esta imagen. Esa noche Joan durmió literalmente abrazada al Oscar y, pocos días después, se recuperó como por arte de magia…
Vía | Oscars.org
feb
‘Johnny Guitar’ (1954)
Fue a principios de 1953 cuando Joan Crawford compró los derechos de la novela de Roy Chanslor ‘Johnny Guitar’. Sabía que en esas páginas había material de primera para rodar una película y que ella sería la protagonista perfecta. Con esta condición cedió los derechos a la Republic Pictures, que otorgó el papel de villana a Mercedes McCambridge; Crawford pataleó como protesta -ella prefería a la dócil Claire Trevor- pero tuvo que conformarse. Nicholas Ray fue elegido director y Sterling Hayden encarnó al hombre de la guitarra. El resultado fue un western atípico, con una trama tan enrevesada y oscura como la de un ‘film noir’ y algunas escenas y diálogos que son puro melodrama.
El excelente guión de Philip Yordan nos pone en situación con una larga y tensa primera secuencia en la que se van poniendo las cartas sobre la mesa, a menudo con insinuaciones y sutilezas muy bien trabajadas. Joan Crawford interpreta a Vienna, una mujer que, después de innumerables sacrificios -más adelante deja claro que ha tenido que abrir sus piernas a medio Far West para ganar el dinero que posee- ha conseguido abrir un casino en una zona desértica, a priori sin futuro alguno; pero Vienna sabe que en pocos meses llegará la vía del ferrocarril y que alrededor de su negocio florecerán miles de hogares. Mientras tanto, sus placeres son escuchar el sonido de la ruleta girando y olfatear los platos que prepara el viejo Tom (John Carradine) en la cocina.
Pero Vienna no es querida en estas tierras. Su presencia se ve como una amenaza para quienes ostentan el poder y, además, es acusada de colaborar con una banda que asalta diligencias cerca de la nueva ruta del ferrocarril. En su contra juega el hecho de que tuvo un romance con uno de los presuntos criminales, Dancin’ Kid (Scott Brady).
No hay pruebas concluyentes que la puedan enviar a la horca, pero tampoco tiene la seguridad de que no se las inventarán (¿otra alegoría de la caza de brujas?). Sabe que necesita protección y por eso se pone en contacto con un hombre recién salido de la cárcel, un tipo introvertido, de pocas palabras, alto como una torre y con una guitarra colgando de sus anchas espaldas. Aunque no lleva ningún arma, Vienna sabe de lo que es capaz. Ninguna mujer le ha conocido tan profundamente como ella.
mar
A bofetada limpia
El cine perdió nueve millones de espectadores en 2008. El cine español, en concreto, casi millón y medio (supongo que a nadie le sorprende). Y es que se pierden las buenas costumbres. Por ejemplo: el noble arte de la bofetada. Ya no hay discusiones de pareja que terminen con una mejilla enrojecida, ni se reta a nadie con un combinado de palma y dorso que deje estupefacto al oponente. [Nota para los inquisidores: hablo de cine, solo de cine y nada más que de cine o ficción. Rihanna somos todos, menos ella misma.] En este vídeo tenéis unos cuantos ejemplos de bofetadas clásicas, a cargo de Joan Crawford, Clark Gable o Humphrey Bogart. Y no todas dramáticas; también hay cachetitos cómicos. Qué manera de armar el brazo en un segundo y qué estoicidad la de quienes encajaban el golpe. Algunas duelen de verdad.
Vía | Youtube




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