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Centenario de Maureen O’Sullivan
“Cheeta… aquella mona hija de puta.”
Este martes se cumplen 100 años del nacimiento de Maureen O’Sullivan, considerada como la primera gran actriz irlandesa –o, al menos, la que antes llegó al estrellato– y conocida principalmente por haber encarnado a la Jane de ‘Tarzán’ en seis películas. Apuesto lo que queráis a que sus padres, firmes creyentes de la doctrina católica, jamás pensaron que su hija encandilaría a millones de espectadores ligerita de ropa y enroscada al musculoso pecho de Johnny Weissmuller. De hecho, la pequeña Maureen, nacida el 17 de mayo de 1911, pasó su infancia en dos conventos: uno de Dublín y otro de Londres. En éste último se hizo amiga de Vivien Leigh.
¿Cómo llegó entonces Maureen de la conservadora Irlanda a la lujuriosa Los Ángeles? Fue un golpe de suerte, tal cual. El director Frank Borzage se encontraba en Dublín buscando localizaciones para su nueva película: ‘La canción de mi alma’ (en el título original hay un pequeño chiste para irlandeses: ‘Song o’My Heart’). Borzage conoció a Maureen por casualidad, le propuso hacer un test, ella aceptó y el resultado fue más que satisfactorio. Así que Borzage la ‘metió’ en la maleta y se la llevó a Hollywood, ofreciéndole ser la secundaria de John McCormack y Alice Joyce.
Al llegar a Hollywood, Maureen supo que valía la pena quedarse allí e intentar ganarse una carrera como actriz de cine. Y, después de varios papeles poco satisfactorios tanto para ella como para quienes la había contratado, en 1932 fichó por la Metro-Goldwyn-Mayer y se convirtió en la Jane Parker de ‘Tarzán de los monos’. La película tuvo tal éxito que, como hemos dicho, se rodaron cinco secuelas (la última, ‘Tarzán en Nueva York’, en 1942); en todas ellas compartió reparto con el atlético Weissmuller, que también fue su amante esporádico. Maureen acabó un poco harta de tantas aventuras en la selva y, al parecer, en su vejez se refería a Cheeta como “aquella mona hija de puta”. Es normal que no se sientese realizada, pero al menos esas películas le sirvieron para pasar a la posteridad.
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Clanes de cine: los Farrow
Sólo tres miembros de la familia Farrow se han prodigado en el cine, pero de cada uno de ellos se podría escribir una biografía completa. Su historia se extiende desde principios del siglo XX hasta la actualidad y centra el tercer capítulo de la serie Clanes de cine que os ofrecemos periódicamente en Plumas de Caballo.
John Farrow (el padre, 1904-1963)
Curiosa vida la de papá Farrow. Nació en Sydney pero hizo carrera en la marina de los Estados Unidos. Cuando Hollywood le pidió asesoramiento para rodar un documental, Farrow se sintió hechizado por la magia del cine y se convirtió en guionista. En 1936, codirigió La fuga de Tarzán y se enamoró de la protagonista, Maureen O’Sullivan, con la que se casaría ese mismo año. Tras un brillante servicio como teniente durante la Segunda Guerra Mundial, John Farrow regresó a Los Ángeles para dirigir sus propias películas, siendo nominado al Oscar en 1942 por La isla de la gloria y obteniendo el galardón (compartido) por La vuelta al mundo en 80 días (1956). Luego se convirtió al Catolicismo y escribió una biografía del santo Tomás Moro, una historia de los Papas, un diccionario inglés-tahitiano y algunas novelas. ¡Casi nada!
Maureen O’Sullivan (la madre, 1911-1998)
Irlandesa de pura cepa, como demuestra su apellido, Maureen estudió en un convento de Londres y fue descubierta para el cine en París por un director de la Fox. En 1932 firmó el contrato de su vida (con la MGM) al convertirse en Jane, la chica de Tarzán Weissmuller, por seis películas. Nunca le gustó Chita; se refería a él como “ese mono hijo de puta”. A partir de los cuarenta bajó su ritmo de trabajo; papeles no le faltaban, pero quería pasar más tiempo con su marido John y sus ¡siete! hijos. Tras 20 años de viuda, se casó con un tal James Cushing e hizo un recordado papel en Hannah y sus hermanas (1986), dirigida por su entonces yerno, Woody Allen. Tras aparecer brevemente en algunos films televisivos de los noventa, se retiró a su casa de Arizona, donde falleció a la edad de 87 años.













