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Muere John Michael Hayes, guionista de ‘La ventana indiscreta’
Las malas noticias se ceban estos días con los guionistas del Hollywood clásico. Si el otro día nos despedíamos de Irving Brecher, hoy hacemos lo mismo con John Michael Hayes, que ha fallecido por causas naturales a la edad de 89 años en Hanover, New Hampshire, según ha confirmado su hija Rochester Hayes Skala a The New York Times.
John Michael Hayes mantuvo una estrecha y fugaz relación con Alfred Hitchcock en el cine: cuatro películas entre 1954 y 1956; bien es cierto que se conocían de la radio. El primero de esos films fue La ventana indiscreta, adaptación de un relato corto de Cornell Woolrich que supuso la primera nominación al Oscar para Hayes. El guionista mantuvo entrevistas personales con Grace Kelly para moldear su personaje y le añadió rasgos de su propia esposa, la modelo Mel Lawrence. Además, fue Hayes quien insistió en introducir el personaje de Stella, la asistenta de James Stewart, porque pensó que su toque de humor uniría al público en la carcajada y, así, también permanecería unido en los instantes de máxima tensión.
Tan contento quedó Hitchcock del trabajo de Hayes que le subió sueldo y le otorgó el guión de otras tres adaptaciones: Atrapa a un ladrón (1955), Pero… ¿quién mató a Harry? (1955) y el remake de El hombre que sabía demasiado (1956). Lamentablemente, en éste último film surgieron los conflictos. Hitchcock quiso que otro guionista ayudara a Hayes, éste se negó a compartir los créditos con nadie y a partir de entonces rompieron su relación. Años después, Hayes diría que Hitchcock era muy auritoritario detrás de las cámaras y que, en ocasiones, “rozaba la locura”.
Pero la carrera de Hayes no se vio truncada. Siguió trabajando a destajo, a una media de dos películas anuales. Logró una segunda nominación al Oscar por Vidas borrascosas (1957) y colaboró en el guión de La calumnia (1961), donde Audrey Hepburn y Shirley MacLaine abordaban los prejuicios sociales ante las relaciones homosexuales. A partir de los setenta, bajó el ritmo de trabajo; su última contribución al cine fue la aventura familiar Voluntad de hierro (1994). Descanse en paz.
Vía | The New York Times












