nov
‘La cabina’ (1972), en el recuerdo de José Luis López Vázquez
Este lunes hemos dicho adiós a uno de los grandes nombres del teatro y el cine español: José Luis López Vázquez. El actor ha fallecido en su casa de Madrid a la edad de 87 años, dejando un legado de 260 películas a sus espaldas y el reconocimiento unánime de la crítica y el público a su dilatada trayectoria. Para siempre quedará en el recuerdo su vocecilla insolente, su humanidad y sus saltitos por la pantalla. Frenético, veraz, entrañable, surrealista, cualquier adjetivo sería válido para rendirle un homenaje.
De entre las numerosas y grandes películas que protagonizó José Luis López Vázquez, vamos a quedarnos con el ‘corto’ que rodó a las órdenes de Antonio Mercero en 1972 y que fue emitido por Televisión Española: La cabina. La historia, escrita por el propio Mercero con la colaboración de José Luis Garci, es puro Kafka: un hombre absolutamente normal acompaña a su hijo al autobús y después se mete en una reluciente cabina de teléfono de color rojo para hacer una llamada. Entonces, la puerta se cierra sigilosamente y le deja encerrado. Y lo que al principio es un simple cabreo se torna angustia cuando el hombre ve que ni los vecinos, ni la policía, ni los bomberos son capaces de sacarle de allí.
No es de extrañar que un ‘corto’ como La cabina ganara varios premios, entre ellos el Emmy y el de Mejor Intérprete de Televisión para López Vázquez. Crea incertidumbre desde el principio, cuando los cuatro misteriosos operarios instalan el ataúd acristalado en mitad de la plaza, con rapidez y diligencia. Y poco a poco entendemos el drama del personaje, lo terrible de su situación, a la que contribuyen los histriónicos comportamientos de quienes le rodean. La música escogida también ayuda a crear un clima de tensión, de saber que aquello no puede acabar bien aunque debiera, porque, al fin y al cabo… ¡maldita sea, solo es un hombre encerrado en una cabina!
feb
Regresan las noches clásicas de Garci
En los tiempos que corren es casi imposible que la ‘caja tonta’ encuentre un hueco para emitir cine clásico, así que es de aplaudir que un canal se atreva a programarlo aunque sea a horas intempestivas y con unos tertulianos que provocan dentera. Me estoy refiriendo al regreso de José Luis Garci a la tele. Cuatro años después de abandonar ¡Qué grande es el cine! en La2, el director repite programa y formato en Telemadrid, pero con otro nombre: Cine en blanco y negro.
Como digo, amén de la escasa cobertura de su emisión, hay dos grandes problemas a los que yo me enfrentaría si tuviera la opción de ver este programa (creo que desde donde escribo es imposible, así que ni me lo planteo). Uno, el horario: los viernes, a eso de la una de la madrugada. Y dos, los invitados a la mesa redonda. Porque a Garci se le puede aguantar -no así sus últimas películas- pero oir a David Gistau puede atentar directamente contra la salud.
En cualquier caso, siempre existe la opción de zapear durante los veinte minutos previos a la película y apagar la tele los cuarenta y cinco minutos posteriores. Y en medio, disfrutar del cine programado por Garci, que será, no lo dudo, de primer nivel. Cine en blanco y negro arranca este viernes, 20 de febrero, con la proyección de Testigo de cargo (1957), de Billy Wilder. En las próximas semanas se repasará “la gran historia del Hollywood irrepetible”, en palabras de Garci, con films de Hitchcock, Charles Chaplin o John Ford. Visto así, apetece.
Vía | El rayo que no cesa





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