Feb
Ciclo Cara de Poker: ‘El hombre del brazo de oro’ (1955)
Abrimos un nuevo ciclo en Plumas de Caballo. Os recuerdo que por ahí anda el especial de Historia de los Oscars, que espero terminar antes de jubilarme (próximamente, el último capítulo de la gala de 1929). Pero aún nos quedan energías para dar el pistoletazo de salida a otra sección, dedicada fundamentalmente a las partidas de poker más interesantes del cine clásico. Bienvenidos pues a nuestro ciclo Cara de Poker.
La primera timba que vamos a desmenuzar es la que protagonizó Frank Sinatra en ‘El hombre del brazo de oro’, película de gran calidad dirigida por Otto Preminger en 1955 y que contó con dos actrices espectaculares en su reparto: Kim Novak y Eleanor Parker, además del entrañable Arnold Stang. Es una cinta sórdida, que trata el infierno de las drogas con la crudeza que permitía la censura de la época y en la que Sinatra encarna a Frankie Machine, un jugador dotado de una habilidad extraordinaria para desplumar a sus rivales, lo que le convierte en el arma favorita de quienes le explotan sin compasión a cambio de una dosis.
El local donde tienen lugar los juegos de poker -justo enfrente de la casa de Machine- es igualmente tétrico. Se accede por una puerta trasera, apenas hay iluminación y el humo de los cigarrillos genera una espesa niebla mientras el sudor empapa las camisas de los jugadores. Frankie, que ejerce de banquero, reta a uno o varios apostantes y les vacía los bolsillos poco a poco, sin prisa pero sin pausa, como si supiera en cada momento qué cartas de la baraja está repartiendo y cuáles tienen cada uno de sus oponentes. Finalmente, cuando a éstos ya no les queda ni el orgullo, la partida se da por acabada y Frankie recibe una pequeña cantidad de dinero por los servicios prestados.
La timba principal de ‘El hombre del brazo de oro’ enfrenta a Frankie con dos mafiosos de altos vuelos que creen que podrán hacer picadillo a ese flacucho banquero por muy bueno que sea manoseando la baraja. Y una vez más, Frankie parece salirse con la suya, venciendo con facilidad las primeras rondas, amasando una verdadera fortuna en un par de horas.
Jul
‘Vértigo: De entre los muertos’ (1958)
En su día fue un fracaso comercial que Hitchcock achacó a James Stewart, al que consideraba demasiado mayor para su personaje, o a Kim Novak, un segundo plato del que nunca se sintió satisfecho (la primera elección, Vera Miles, se quedó embarazada en el momento más inoportuno). Actualmente, todavía hay muchos cinéfilos que cuestionan las supuestas virtudes de Vértigo: De entre los muertos, mientras los críticos modernos le dan el estatus de obra maestra, la sitúan al nivel de Psicosis y la emparejan con el cine de Godard y Truffaut.
Vértigo es una gran trampa en sí misma, y como tal hay que tomarla. Uno debe ponerse en la piel de Scottie Ferguson (James Stewart), el policía jubilado que no es capaz de subirse a una escalera tras sufrir una experiencia traumática durante una persecución por los tejados de San Francisco. Así es como debe entenderse la película: a través de los azules y asustados ojos de Stewart, confundiendo ficción y realidad. Hay que dejarse engañar por la luz irreal que envuelve a Madeleine (Kim Novak) y caer en la bruma del Golden Gate, en un estado soñoliento que se prolonga casi hasta el final. ¿Es pedir mucho, cuando supone un placer para los sentidos?
El vértigo del que habla Hitchcock en este film no es solamente el físico, el que pueda sentir Scottie colgado de una cañería a decenas de metros del suelo o subiendo a toda prisa al torreón de una iglesia. Es una sensación de mareo, de sentir que esto ya había ocurrido antes, pero siempre con el recuerdo manchado por el dolor. Hay escenas casi calcadas en varios momentos de la película, una y otra vez se vuelve a los mismos lugares, e incluso se ‘repiten’ personajes, para desconcierto del protagonista. Es una pesadilla que va dentro de otra y de otra, como grotescas muñecas rusas.
Ene
Kim Novak, Christopher Lee y más western en DVD
Semana con propuestas para todos los gustos en el mercado de cine clásico en DVD. La actriz que acapara la mayoría de los títulos que se ponen a la venta es Kim Novak, de la que podremos disfrutar en tres películas muy diferentes.
En La casa número 322 (1954) Novak interpreta a la novia de un ladrón de bancos que se ve seducida por el policía Paul Sheridan (Fred MacMurray). En La historia de Eddy Duchin (1956) es la esposa de Tyrone Power, el cual encarna a un famoso pianista de Nueva York en los años treinta y cuarenta. Y en la onomatopéyica Phffft! asiste como invitada de lujo al cómico divorcio protagonizado por Jack Lemmon y Judy Holliday. Ninguno de los DVDs incluye extras destacables. Podéis encontrarlos a un precio aproximado de 12 euros.
Los amantes del cine de terror y más concretamente de Christopher Lee, están de enhorabuena. Sony Pictures ha editado dos DVDs en los que Lee ejerce de protagonista. En uno de ellos, La leyenda de Vandorf (1964) comparte pantalla con Peter Cushing para descifrar el misterioso enigma de una ciudad cuyos habitantes se están convirtiendo en piedra. El otro es una de las adaptaciones más conocidas del clásico literario Las dos caras del doctor Jekyll (1960), si bien aquí el doble papel principal corresponde a Paul Massie. Ambos films están dirigidos por Terence Fisher. De nuevo ediciones ‘a pelo’ a 12 euros la unidad.
Por último, tres recomendaciones que se enmarcan en el género western: El salario de la violencia (1958), en la que Van Heflin se mete en la piel de un ranchero con malas pulgas que favorece a su hijo mayor (James Darren) en detrimento del menor (Tab Hunter). En segundo lugar, Los cautivos (1957), o el secuestro que viven Randolph Scott y Maureen O’Sullivan a bordo de la diligencia en la que viajaban. Y en tercer lugar, el interesante pack que ha editado Paramount en honor de John Wayne, con títulos del calibre de Río Lobo, Valor de ley, El Dorado y El hombre que mató a Liberty Valance.
Vía | ZonaDVD
Nov
‘Vértigo’: edición especial en DVD con motivo de su 50 aniversario
Bravo por Universal Pictures, que ha editado una edición especial de Vértigo con motivo del 50 aniversario de su estreno, que tuvo lugar el 9 de mayo de 1958 (cómo no, en San Francisco). No es que se hayan currado demasiado la carátula, a la que apenas le han lavado la cara, pero tampoco era plan de ‘manchar’ uno de los mejores pósters de la historia del cine.
Éste es un film de los que no necesita presentación. Se ha hablado largo y tendido de su verdadero significado, así como del enigmático rol que interpreta Kim Novak. Para muchos, la obra maestra de Alfred Hitchcock; aunque, una vez más, la Academia de Hollywood le dio la espalda (sólo dos nominaciones y en categorías secundarias; aquel año triunfó Gigi).
El DVD editado por Universal incluye dos discos con cantidad de extras que satisfarán casi todas las curiosidades del cinéfilo: making off, trailers originales y restaurados, dos documentales sobre Hitchcock y una entrevista con el director y con su colega François Truffaut. Precisamente estas entrevistas suponen la única diferencia respecto a la primera versión que sacó Universal hace ya unos años. Pero ésta tampoco está mal de precio: 12 euros.
Y no se vayan todavía, que aún hay más…
Nov
‘Picnic’ (1955)
Los que vayáis al cine normalmente habréis visto que, antes de los trailers, Coca-Cola emite un anuncio que empieza como un documental. Se nos dice que, en 1955, un grupo de científicos realizó un experimento de publicidad subliminal al insertar dos fotogramas de este mítico refresco en mitad de una película; dos imágenes que el ojo humano no podía captar, pero sí el cerebro. Por ello, el consumo de Coca-Cola subió ese día del 18 al 51 por ciento.
Tras una pequeña búsqueda por internet, no me ha quedado muy claro si ese experimento se llevó a cabo o fue una mera campaña de marketing de Coca-Cola. Pero sí he encontrado la película a la que hace referencia: Picnic (de hecho, en el anuncio hay un momento en el que se ve la entrada de un cine donde proyectan Nicpic).
Picnic es un melodrama que dio mucho que hablar en su día. Basado en una obra de William Inge (el mismo de Esplendor en la hierba), narra el ’shock’ que supone para una puritana comunidad de mujeres de Kansas la llegada de Hal Carter (William Holden), un fornido y descamisado vagabundo que viaja en trenes de mercancías. Su llegada coincide con el picnic del Día del Trabajo, que incluye las típicas cestas de emparedados, bandas de música, concursos idiotas y la inevitable elección de la reina del baile.









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