Jul
‘King Kong’ tendrá una precuela
Que levante la mano quien no haya visto King Kong, versión de 1933. Vale. Todos sabemos (o deberíamos saber) que este gorila era el rey de una isla perdida a la que llegaba un equipo de cine para rodar los exteriores de una película. La presencia de una hermosa rubia llamada Ann Darrow (Fay Wray) desataba las pasiones de Kong, que luego era drogado y transportado hasta Nueva York, donde le esperaba el trágico final del Empire State. “No fueron los aviones, fue la bella quien mató a la bestia.” Fin.
Lo que nunca nos ha enseñado el cine son los antecedentes de Kong. ¿Cómo llegó a la isla? ¿Por qué adquirió ese tamaño colosal? ¿Su presencia intimidatoria bastó para que los dinosaurios y otras especies prehistóricas del lugar se sometieran a su voluntad? En definitiva, hacía falta una precuela de King Kong y eso es lo que va a rodar la productora Spirit Pictures tras adquirir los derechos del cómic Kong: El rey de la isla Calavera (2005).
La historia ha recibido el visto bueno de los herederos de Merian C. Cooper, codirector del film original, y los productores quieren incorporar al proyecto al veterano Ray Harryhausen. Con 89 años a sus espaldas y una vida dedicada al séptimo arte, Harryhausen se hizo famoso por su maestría a la hora de utilizar la técnica del stop motion en películas como Furia de titanes (1981). Ahora la cosa iría más bien por las repulsivas técnicas informáticas de Robert Zemeckis. Ya os contaremos.
Vía | 20 minutos
Oct
“Eres un kincón”
Ahora mismo la palabra “kincón” no nos sugiere demasiado; acaso un sinónimo de gorila, referido a humano o animal. Pero, en el futuro, podría ser la definición de persona “prendada de un amor imposible”, como el que sentía el entrañable monstruo por la rubia Fay Wray. Eso es lo que quiere el Festival de Sitges, que ha cerrado el telón con el firme propósito de que el término “kincón” sea incluído en el diccionario de la Real Academia Española. Para ello han abierto una página web y remitirán una carta a la escritora Ana María Matute, que ocupa el sillón K mayúscula. Entre los argumentos figura el hecho de que otros personajes de ficción ya han conseguido entrar en el diccionario, como Lolita, Robinson o Don Juan.
King Kong es inseparable del Festival de Sitges -no hay más que ver la silueta del logo oficial-, pero éste año su presencia ha sido aún más fuerte al cumplirse el 75 aniversario de su estreno. Además de la curiosa petición a la RAE, el gran gorila ha sido objeto de una exposición y se han hecho pases del film que dirigieron Ernest B. Schoedsack y Merian C. Cooper en 1933. Poco o nada que ver con la película que fuimos a ver a Sitges -Gake no ue no Ponyo-. Hasta el año que viene, donde el homenajeado será otro monstruo bastante más asqueroso: Alien.












