nov
Píldoras de cine clásico (IX)
1. Tenía esta semana marcada en rojo en el calendario, y no es broma. Porque esta semana se ponía por fin a la venta -al menos en Estados Unidos- el ansiado DVD Edición Coleccionista de ‘La noche del cazador’, una de mis cinco películas favoritas de todos los tiempos. A partir de ahora estaré con la antena puesta para ver qué distribuidora se digna a traer el DVD a España… porque alguna habrá, ¿no? Que a mí no me duele pagar los gastos de envío; el problema es la diferencia de zona. A ver si al menos llega al Reino Unido. Y es que sólo con leer los extras del DVD se me hace la boca agua: dos horas y media de escenas fuera de cámara o eliminadas; documentales; una entrevista con el director de fotografía, Stanley Cortez; varios bocetos del autor de la novela, Davis Grubb; un libreto con un análisis de la película a cargo de Terrence Rafferty y Michael Sgrow; audiocomentarios… Lo dicho, una joya que The Criterion Collection vende por 31,96 dólares en su tienda oficial (39,96 dólares en Blu-ray). Como tarden en mucho en traerlo a este lado del charco, soy capaz de comprarme un reproductor multizona… ¡o de inventarlo!
2. Tengo que agradeceros a varios de vosotros (ya sabéis quiénes sois) que me hayáis enviado la noticia de la reedición de las memorias de Harpo Marx. Pero, como buen seguidor marxista que soy, ya las tengo. Me las regaló mi hermana hace unos años, en una edición que sacó Montesinos en 2001. Ahora es Seix Barral quien vuelve a poner a la venta ‘¡Harpo habla!’; y yo que me alegro, sobre todo por el bombo que le han dado (incluyendo un reportaje a toda página en ‘El País’). Harpo escribió el libro con la ayuda de Rowland Barber en 1961 y sus primeras palabras, traducidas por Paloma Villegas, son las siguientes: “No sé si mi vida ha sido un éxito o un fracaso. Pero como no tengo ninguna prisa en convertirme en una de las dos cosas y dejar de ser la otra, y puesto que me tomo simplemente las cosas tal como vienen, me sobra mucho tiempo para disfrutar de la vida. Lo que no soy ahora y no he sido nunca es una celebridad. No me paran desconocidos en la calle para pedirme autógrafos. La gente no me reconoce sin mi disfraz. El público nunca ha oído mi voz.” Y hasta aquí puedo leer, no sea que los amigos de la SGAE vengan a arrancarme unas plumillas. ¡Onk, onk!
3. Terminamos con un nuevo deceso, el de Marie Osborne. Ya, a mí tampoco me sonaba de nada, hasta que he leído su biografía y he concluido que merecía sobradamente una mención en este humilde blog de cine clásico. Su nombre real era Helen Alice Myres, y había nacido el 5 de noviembre de 1911 (¡hace 99 años!) en Denver, Colorado. A los 3 años fue elegida por Henry King para una escena de la película ‘The Maid of the Wind’ (1915) en la que, curiosamente, hizo de chico. King quedó tan contento con ella que le hizo protagonista de ‘Little Mary Sunshine’ (1916). La niña se hizo moderadamente popular y hasta se fabricaron muñecas con su rostro; pero la fama le duró poco. Antes de que llegara el cine sonoro, ya se había retirado. Volvió en los treinta y en los cuarenta, de forma esporádica, para secundar a Ginger Rogers, Deanna Durbin o Betty Hutton; y a partir de los cincuenta fue diseñadora de vestuario de películas como ‘Espartaco’, ‘Tal como éramos’ o ‘Cleopatra’. Enviudó de su segundo marido en 1975 y, desde entonces, vivía en San Clemente, California, donde murió el pasado 11 de noviembre. Descanse en paz.
mar
Fallece Peter Graves
En la mayoría de medios de comunicación podéis encontrar este lunes la necrológica de Peter Graves. El actor, natural de Minneapolis, donde nació el 18 de marzo de 1926, nos dijo adiós el domingo en su casa de Pacific Palisades. Las notas de prensa informan de que Graves acababa de volver de un desayuno junto a su esposa e hijas cuando sufrió un ataque al corazón. Cuatro días más y habría cumplido 84 años.
Graves era un hombre alto -1,88 m.-, zurdo y con un característico cabello blanco al que estará asociado cuando hagamos memoria para recordarlo. En su juventud fue deportista y aprendió a tocar el saxofón. Luego, antes de peinar canas, se pasó al cine. Debutó en 1951 como secundario de Rory Calhoun en ‘Rogue River’ y pasó el resto de la década entre westerns y cintas de ciencia ficción de serie B. Pero en los cincuenta también logró un pequeño papel en una película muy querida en este blog, la única película que dirigió Charles Laughton y en la que Robert Mitchum encarnaba a un cínico predicador.
Efectivamente, Peter Graves sale en ‘La noche del cazador’. Apenas unos minutos, cuando la historia acaba de arrancar; pero su personaje es crucial porque es quien desencadena todo lo que sucede después. Graves es Ben Harper, el angustiado padre de familia que, harto de ver que sus hijos pasan hambre por la maldita Depresión, atraca un banco y roba una fortuna. Ben llega a casa corriendo, con la policía pisándole los talones, pero le da tiempo de esconder el dinero en la muñeca de su hija Pearl. Acto seguido, le pide a ella y a su hijo John que sepan mantener el secreto. En la siguiente escena le vemos compartiendo celda con el reverendo Powell, que le intenta sonsacar información chantajeándolo con la gloria eterna… a lo que Ben responde con un puñetazo en los morros. Seguro que fue de los pocos hombres que pudo pegar a Mitchum sin temor a que éste le devolviera el golpe.
El momento cumbre de su carrera llegó a mediados de los sesenta con la serie de televisión ‘Misión: Imposible’, por la que ganó un Globo de Oro al Mejor Actor después de haber sido nominado en tres ocasiones. Además, fue el surrealista comandante Clarence Oveur en ‘¡Aterriza como puedas!’ (1980); según reconoció el propio Graves, fueron sus amigos quienes le convencieron para aceptar el papel, porque al leer el guión se sintió “insultado” y lo descartó. Sin él -y sin Lloyd Bridges o Leslie Nielsen- no nos habríamos reído tanto. Gracias, Peter. Descansa en paz.
PD: En la continuación del post tenéis el vídeo de las dos escenas de Peter Graves en ‘La noche del cazador’.
Vía | El Mundo
sep
La película de tu vida
El canal de cine clásico TCM, que por el bien de la humanidad debería emitirse en abierto y no a través de las plataformas digitales, ha elaborado este verano una encuesta entre actores, actrices, directores, productores, escritores y demás personajes relacionados con la cultura, sobre cuáles fueron las películas que marcaron sus vidas. Esto es algo que TCM ya había preguntado a los espectadores, pero siempre es curioso conocer los gustos de las estrellas… Lo cual no implica que las admiremos incondicionalmente, por supuesto.
El resultado global es un poco decepcionante, ya que la película más votada es la que ocupa el primer puesto de casi todos los ránkings de cine: El Padrino (parte I, parte II y parte III). Lo peor es que no se le puede llevar la contraria. Francis Ford Coppola instauró el concepto de perfección con la primera entrega en 1972 y no me veo capaz de arrebatárselo. Hasta le perdono la inclusión de Sofia en el tercer capítulo. Antonio Banderas, José Luis Garci, Joan Manuel Serrat y Juan Echanove son unos pocos de los muchos que nos declaramos fans del culebrón Corleone.
En el segundo puesto hay triple empate entre películas de distintos géneros y nacionalidades, lo cual ya es más interesante. Están la española El verdugo, de Luis García Berlanga, avalada por Echanove, Vargas Llosa y la ministra Sindescargas; la estadounidense Con faldas y a lo loco, de Billy Wilder, a la que han votado Fernando Tejero o Joaquín Sabina; y Amarcord, de Federico Fellini, de nuevo con Sabina entre los votantes, además de José Saramago o Mikel Olaciregui, director del Festival de San Sebastián.
jun
‘Heaven & Hell to play with’, todos los secretos del cazador
Gracias a Gloria, gran estudiosa de la vida y obra de Charles Laughton, me enteré de la existencia de Heaven & Hell to play with, un libro de Preston Neal Jones que explicaba todos los entresijos de La noche del cazador. Por supuesto no había forma de encontrarlo en España, así que tuve que esperar unas semanas para que cruzara el Atlántico y otras cuantas para poder leerlo; mis profes de Inglés estarían orgullosos. Pero el esfuerzo ha merecido la pena.
Jones escribió el libro en 2002 basándose en entrevistas realizadas al equipo técnico y artístico de la película, pero también ayudándose del material filmado que se quedó en la sala de montaje y que, hasta la fecha, sólo puede verse en la Universidad de California. Ocho horas de tomas, escenas eliminadas, variaciones de diálogos y anécdotas del reparto que podemos reproducir en nuestras cabezas durante 400 páginas, a la espera de que alguna distribuidora las incluya en una edición en DVD que sea como Dios manda (nunca mejor dicho).
Como es lógico, el hilo conductor del relato es Charles Laughton. Es digna de elogio la obstinación de este hombre por llevar adelante su proyecto y, de paso, es aún más digno resaltar la injusticia que se cometió al no dejar que nunca más pudiera dirigir una película. Porque si La noche del cazador ha pasado a la historia del cine y es considerada una obra de culto, es por la mirada de Laughton a través de la cámara. Un hombre de talento que, en contra de la leyenda popular, se portó muy bien con los niños protagonistas (aunque intuyo que la niña no era muy de su gusto) y se dejó aconsejar por fotógrafos, diseñadores de producción y músicos. En este sentido, había algo de inseguridad en el comportamiento de Laughton, y es normal si tenemos en cuenta que era su debut.
abr
‘La noche del cazador’: por una edición digna, en DVD o Blu-ray
Cuando voy a gastarme los euros a la FNAC de turno, no suelo fijarme demasiado en si los DVDs que van a pasar por caja llevan contenidos extras. Me interesa la película en sí: que sea una copia en buenas condiciones, que tenga la opción de versión original y que incluya los subtítulos en castellano que utilizaré hasta que mi nivel de inglés esté a la altura (¿viviré lo suficiente?). Después, si la película me ha gustado especialmente, entonces sí; voy al menú principal y busco los extras.
Por eso esperaba más de la edición en DVD de La noche del cazador que sacó la Metro hace unos años. Sólo el tráiler, que también puede verse en internet, acompaña a la incomprendida cinta dirigida por Charles Laughton. Ni documentales, ni audiocomentarios de historiadores del cine, ni fragmentos de la banda sonora de Walter Schumann. Y claro, uno se queda con ganas de más. Pero, por lo que veo, no soy el único.
Fans de Harry Powell, unamos nuestras fuerzas. En el blog Rooting for Laughton (cuya autora escribe en inglés aunque reside cerca de Barcelona) se recogen peticiones para que la Metro, o quien sea, edite un DVD o un Blu-ray en condiciones, con todo el cariño que merece este film. Un disco (o dos) en el que, por ejemplo, se incluyan parte de las ocho horas de material que se quedó en la sala de montaje y que, hasta ahora, sólo han podido ver los estudiosos de la Universidad de California. Plumas de Caballo también pone su granito de arena con este post. ¡Que se nos oiga en la otra punta del mundo!
Vía | Rooting for Laughton




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