sep
Píldoras de cine clásico (20): rubias clásicas, diez iconos y dos obituarios
1. Buen vídeo el que se han marcado los de Dior y que nos traen los amigos del nuevo portal Red Mujer. Y es que la última campaña de publicidad del famoso J’Adore (dirigida por el francés Jean-Jacques Anaud) tiene como protagonista a Charlize Theron, pero también a otras tres divas del cine clásico tan rubias y atractivas como ella: Grace Kelly, Marlene Dietrich y Marilyn Monroe. Quizá la que más lograda está es Grace Kelly, pero la Dietrich y la Monroe tampoco están nada mal (aunque Marilyn, a cámara lenta, da un poquito de grima). En fin, como es el vídeo que encabeza este post, sólo tenéis que darle al play y comentarnos qué os parece.
2. La página web WhatCulture!, dedicada a las curiosidades del cine, la música, el deporte o los cómics, ha elaborado un ranking sobre las diez imágenes más icónicas de la historia del séptimo arte… y la gran mayoría pertenecen a películas clásicas (incluso las que se han quedado a punto de entrar en ese top 10). En la clasificación aparecen la imagen de King Kong triturando aviones en lo alto del Empire State; la de Ursula Andress luciendo palmito en ‘Dr. No’; la de Gene Kelly, febril y contento, agarrado a la farola de ‘Cantando bajo la lluvia’; la de los protagonistas de ‘El mago de Oz’ danzando sobre el camino de baldosas amarillas; o la de Janet Leigh gritando en la ducha de ‘Psicosis’, segundos antes de recibir una docena de cuchilladas.
3. Y acabamos las píldoras de este post con dos fallecimientos: los de las actrices Eve Brent y Sybil Jason. La primera tenía 82 años y se hizo famosa por encarnar a la Jane de Tarzán en dos películas de 1958 que protagonizó Gordon Scott. También salió en ’40 pistolas’ o ‘La jungla humana’, y en los últimos años había sido reclamada para breves papeles en ‘La milla verde’, ‘Garfield’ o ‘El curioso caso de Benjamin Button’. En cuanto a Sybil Jason, tenía 83 años y había sido la apuesta de la Warner en los años 30 para competir contra la estrella infantil de la Fox: Shirley Temple. Al final la Fox también fichó a Sybil y ambas fueron amigas durante años. Descansen en paz tanto ella como Eve Brent.
oct
Por qué me gusta el cine clásico
Hoy no voy a hablar de ningún tema de actualidad relacionado con el cine clásico. Tampoco voy a criticar -para bien o para mal- ninguna película. Ni a biografiar a la estrella de turno que nos ha abandonado a los ochenta y tantos. Ni a comentar los estrenos en DVD para el mes de octubre, cosa que ya debería haber hecho. Ni voy a rescatar una foto de los años cuarenta para analizar en detalle el gesto de aquel actor, la mirada de aquella actriz, la orden de aquel director. No, tampoco. Escribir en este blog es un placer y, a veces, también un desahogo. Así que hoy, un lunes con más nubarrones de los que se han visto en el cielo, me tomo la licencia de explicaros por qué me gusta el cine clásico; pregunta que todos los que me conocéis personalmente me habéis hecho alguna vez.
Para empezar, me gusta el cine. Todo el cine. Las películas pueden ser excelentes, buenas, pasables, malas u horribles sin importar el nombre del director, el reparto, el país donde se ha rodado, el presupuesto con el que ha contado o el año de su estreno. Con esto quiero decir que también en la llamada época clásica del cine -para abreviar: desde la aparición del sonido en 1929 hasta la caída de las ‘majors’ a finales de los cincuenta- se hicieron malas películas. Decir lo contrario es practicar un esnobismo ridículo. Sería como adorar a David Lynch por haber rodado el plano fijo de una mierda de perro durante 120 minutos. Aunque estoy seguro de que algún enfermo le aplaudiría por el mero hecho de ser David Lynch o por el morbo de ir contra la opinión mayoritaria de la gente.
Por lo tanto, decir que “ya no se hacen películas como las de antes” o que “el mejor cine es en blanco y negro” es una soberana gilipollez. La cartelera actual rezuma basura por doquier, pero al cabo del año hay una docena de películas que merecen el sobresaliente y que no desentonarían en un ranking histórico al lado de ‘Lo que el viento se llevó’ o ‘Ciudadano Kane’. Mi pasión por el cine clásico -una amiga me dijo este fin de semana que ya no lo puedo llamar hobby porque le dedico demasiado tiempo- viene dada por la calidad de sus películas, sí, pero también por otro modo de trabajar, de dirigir, de actuar, de producir, de sonorizar, de escribir, de montar, de fotografiar y hasta de sentir, que no se estilan en el séptimo arte desde hace varias décadas. La diferente manera de ensamblar todas estas características es lo que otorga al cine clásico un aura especial y mágico que me mantiene pegado a la pantalla desde el primer fotograma y rara vez me provoca aburrimiento.
Supongo que gran parte de esa pasión -a ver si interiorizo el término de una vez- se debe a una curiosidad nada disimulada por saber cómo se hacían las películas en el pasado, pero también por comprender por qué se hacían así. Como muchos sabéis, me aficioné al cine clásico a través de los hermanos Marx. Ver a esos hombrecillos saltando de aquí para allá en una copia defectuosa de ‘Sopa de ganso’ no sólo me divirtió; también hizo germinar en mí el deseo por saber más; por descubrir, por ejemplo, por qué después de cada gag había una especie de pausa que cortaba el ritmo del film (era para que la gente se riera a gusto y llegara a tiempo de oír el chiste siguiente).
may
Fumar sí es sexy: cinco actrices clásicas lo confirman
Hoy se celebra el Día Mundial Sin Tabaco, una loable iniciativa que pretende mantener viva la lucha contra esa mortal adicción. Las mujeres están siendo las grandes protagonistas de la jornada ya que, según los datos de la Organización Mundial de la Salud, el tabaco mata cada año a más de un millón y medio (de las cuales una tercera parte son fumadoras pasivas). No seré yo quien defienda esta maldita droga; es más, aplaudiré con las orejas el día en que prohíban fumar definitivamente en todos los espacios públicos y en los bares y restaurantes. Pero con este post quiero rebatir el lema de la campaña: “Fumar no es sexy.” Entiendo el objetivo de la frase, pero tengo que reconocer que, para mí, fumar sí es sexy. Lo digo solamente como espectador del cine y de la vida real. Ni fumo, ni me gusta que me tiren el humo a la cara, como me ocurre muchas veces. Pero la imagen en sí de una chica sujetando un cigarro con la comisura de los labios me resulta atractiva. Y en el cine clásico tenemos montones de ejemplos. Así que dedico este post a todas aquellas actrices que supieron camelar al tío bueno de turno hipotecando sus pulmones.
1. Marlene Dietrich (1901-1992): ¿La reina de las actrices fumadoras? Tal vez. Marlene supo sostener como nadie los cigarrillos entre sus dedos índice y corazón, con esas uñas largas que eran uno de sus pocos distintivos de feminidad. Sin duda el tabaco también influyó en el tono grave de su voz, aunque tuvo una vida larga y plena: murió con 90 años. ‘El ángel azul’ (1930), ‘Marruecos’ (1930), ‘Ángel’ (1937) o ‘Sed de mal’ (1958) son algunos de los films en los que podemos verla dándole a la nicotina.
oct
Libro: ‘Fotorretórica de Hollywood: El manuscrito perdido’
Desde la perspectiva que dan los años, hoy podemos ver claramente cómo empezó a entrar en crisis el sistema de estudios de Hollywood. Fue a finales de los cincuenta cuando importantes actores y directores dieron un paso al frente para deshacerse de la tiranía de las grandes productoras, que insistían en tratarles como la mercancía de una cadena de montaje. Estas estrellas rebeldes seguían el camino abierto muchos años atrás por Charles Chaplin o Cary Grant y mantuvieron el pulso hasta sus últimas consecuencias.
No estoy seguro de que a partir de entonces las películas de Hollywood fueran mejores, pero sí que fueron diferentes. Y lo mismo pensó el fotógrafo Barry Feinstein en 1964, cuando se le ocurrió la brillante idea de plasmar el fin del cine clásico -tal como lo entendemos en este blog- a través de la imagen. Tomó fotos que reflejaban la decadencia de Hollywood y le pidió a su amigo Bob Dylan que redactara pequeños textos para acompañarlas. En este post tenemos un ejemplo: el inconfundible rostro de Marlene Dietrich durante el funeral de Gary Cooper.
Sin embargo, el proyecto cayó en saco roto y ha permanecido en el ostracismo durante más de 40 años. ¿La razón? El miedo de los autores a que los estudios se sintieran agraviados y presentaran demandas millonarias, aunque solo fuera por despecho. Así que hemos tenido que esperar hasta 2008 -hasta 2009 en España- para poder disfrutar de las fotos de Feinstein y de los poemas de Dylan. Démosle las gracias a la editorial Global Rhytm, distribuidora en nuestro país de Fotorretórica de Hollywood: El manuscrito perdido. A quien le interese, que vaya preparando unos 30 euros. Pero seguro que estarán bien invertidos.
may
‘El ángel azul’ (1930)
Como recordaba la propia actriz en una entrevista de 1972 que se puede ver en los maravillosos extras del DVD editado por Divisa, Marlene Dietrich no estaba predestinada a ser la estrella de El ángel azul. A sus 29 años, sólo era otra alumna de una academia de jóvenes talentos. Josef von Sternberg se fijó en ella para darle el papel de Lola Lola; pero, aún así, el protagonismo recaía en Emil Jannings, un suizo de 46 años que se acababa de convertir en el primer ganador de un Oscar al mejor actor, por La última orden (1928). Como en muchas otras ocasiones, fueron los espectadores y no el orden de los créditos quienes dictaron sentencia.
La película arranca como una simpática comedia con claros registros del cine mudo (de hecho fue el primer film alemán sonoro) cuyos elementos trágicos salpican la trama poco a poco, hasta que ganan terreno definitivamente. En el Berlín de los años veinte, el profesor Immanuel Rath, un solterón entrado en canas, gordo y severo, se esfuerza por meter en cintura a sus estudiantes del Liceo, que por las noches acuden en masa a un cabaret llamado El ángel azul, donde la actuación principal corre a cargo de Lola Lola, una cantante de voz rasgada que alegra la vista de los muchachos.
Decidido a cortar por lo sano su insana curiosidad, el profesor Rath acude al cabaret para pillar a sus alumnos ‘in fraganti’, pero él también caerá bajo el hechizo de Lola Lola, hasta el punto de enamorarse y pedirle matrimonio. Ella acepta, pero a cambio Rath debe despedirse de sus clases, porque su relación con una mujer tan pervertida es incompatible con los principios morales del Liceo.
mar
DVDs para dar y regalar: de Hitchcock a Sellers pasando por Newman
La actualidad del cine clásico nos ha obligado a retrasar un par de días la sección semanal de estrenos en DVD, pero finalmente aquí la tenemos. Hay un alud de películas que salen al mercado coincidiendo con la llegada de la primavera (¿casualidad?), si bien las más destacadas son dos de Hitchcock que protagonizó Gregory Peck. La primera es Recuerda, de cuya psiconalítica historia sobresalen los decorados realizados por el genial Salvador Dalí. Y la segunda es El proceso Paradine, con la que Ethel Barrymore fue candidata al Oscar a la mejor actriz de reparto. Son las típicas ediciones de Suevia “a pelo”, es decir, sin extras, pero con un precio inferior a los 10 euros.
Los amantes de los viajes exóticos pueden acompañar a Marlene Dietrich y Charles Boyer en su camino hacia El jardín de Alá (1936). Ella es una mujer frágil que huye a Argelia tras la muerte de su padre y se casa con un hombre que esconde un secreto: en realidad es sacerdote y ha jurado ante Dios respetar los votos de castidad. ¡Blasfemia! Nominada a dos Oscar, fue la primera película donde pudimos ver a la Dietrich en Technicolor. Edita: Suevia. Precio: menos de 10 euros. Sin extras.
Quienes prefieran el cine bélico y más concretamente las batallas napoleónicas, pueden deleitarse con Austerlitz (1960), de Abel Gance. Por supuesto trata sobre las ideas imperialistas del señor Bonaparte (Pierre Mondy) y su enfrentamiento con Austria y Rusia. Martine Carol, Claudia Cardinale, Leslie Caron, Vittorio de Sica y hasta Orson Welles se dejan ver en los 166 minutos de película. Edita: Suevia. Precio: menos de 10 euros. Sin extras.

















