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Obituario: Collin Wilcox Paxton, la niña antipática de ‘Matar a un ruiseñor’
La actriz Collin Wilcox Paxton falleció el pasado 14 de octubre a los 74 años, víctima de un cáncer, según han anunciado este jueves su marido Scott y sus hijos Kimberley y Michael. No era ni mucho menos una estrella de primera fila, sin embargo nos vemos obligados a recordarla en Plumas de Caballo porque protagonizó una de las escenas más famosas de Matar a un ruiseñor, como comprobaréis echando un vistazo al tráiler.
En la obra de Harper Lee, magníficamente adaptada por Robert Mulligan, Collin interpreta a Mayella Violet Ewell, la odiosa niña que finge haber sido violada por un negro de su comunidad, cuya defensa corre a cargo de Gregory Peck. Alentada por el racismo y el miedo que le inspira su propio padre, Collin recurre a la fantasía para condenar al acusado; pero en un momento del juicio pierde el control de sí misma y estalla en un memorable ataque de histeria, provocado sin duda por el sólido discurso del abogado Atticus Finch.
No estuvo mal Collin en Matar a un ruiseñor, pero a partir de entonces su carrera en el cine pasó totalmente desapercibida. Deambuló por infinidad de series de televisión, desde La hora de Alfred Hitchcock hasta Las calles de San Francisco, y llegó a hacer un pequeño papel en la secuela de Tiburón. De los ochenta en adelante se limitó a realizar algunos cameos y a cuidar de su casa de Highlands, en Carolina del Norte, fundando una compañía de teatro local junto a su marido. Descanse en paz.
Vía | IMDb
dic
Robert Mulligan, alma de ruiseñor
La primera vez que vi Matar a un ruiseñor fue en un ciclo de cine organizado por la Universidad Autónoma de Barcelona que se llamaba La edad de la inocencia. El programa estaba compuesto por películas clásicas cuyos protagonistas, los niños, chocaban de frente con el mundo adulto sin que las consecuencias fueran siempre positivas. Recuerdo que éramos diez personas en la sala, un día laborable, a eso de las tres de la tarde; mejor panorama, imposible. Y recuerdo que Matar a un ruiseñor me fascinó no sólo porque abordaba el racismo de forma valiente, sino por la intriga con que se desarrollaba la película desde los cándidos ojos de la niña Scout.
Imagino que gran parte del mérito reside en la novela original (que no he leído) de Harper Lee. Pero se cuentan por montones las adaptaciones fallidas a la gran pantalla. Matar a un ruiseñor tenía alma, tenía detrás a un director que sabía contar historias y sacar el máximo partido de toda una estrella como Gregory Peck. Ese director era Robert Mulligan, que ha fallecido en su casa de Connecticut a los 83 años, víctima de una enfermedad cardíaca.
Mulligan fue nominado a los Oscar de 1963 en la categoría de mejor director, pero la estatuilla fue a parar a David Lean por Lawrence de Arabia. Sí ganó el galardón Gregory Peck. Además, otras cuatro actrices dirigidas por Mulligan lograrían sendas nominaciones: Mary Badham, alias Scout; Natalie Wood, por Amores con un extraño; Ruth Gordon, por La rebelde; y Ellen Burstyn, por El próximo año a la misma hora. Nuestro recuerdo desde Plumas de Caballo para un hombre que nos regaló una de las mejores películas de la historia del cine. Que alguien me lleve la contraria.




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