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25
oct

‘El Álamo’ (1960)

El Álamo

La batalla del Álamo pasó a formar parte de la mitología estadounidense desde el mismo momento en que terminó. En una nación que exalta los valores heroicos, el patriotismo y el convencimiento de que nada es imposible, la resistencia de un puñado de texanos frente al poderoso ejército mexicano entre el 23 de febrero y el 6 de marzo de 1836 ha servido como referencia en contiendas bélicas posteriores. Los hechos se convirtieron en leyenda. Y eso es lo que filmó John Wayne en su primera película como director. Pudo hacer una recreación exacta de lo que ocurrió en el pequeño poblado de San Antonio de Béjar; y, en parte, lo hizo, como veremos a continuación.

Pero Wayne también quería sacudir las conciencias de una sociedad que se dejaba arrastrar por nuevas ideas y olvidaba a pasos agigantados cómo se había forjado la historia del país. Así que hinchó su pecho con orgullo, se llevó la mano al corazón y siguió la máxima de su mentor, John Ford: “Cuando la leyenda se convierta en un hecho, imprime la leyenda.”

De ‘El Álamo’ se podrá criticar su falta de rigor histórico, pero si nos ceñimos al producto puramente cinematográfico, el resultado es intachable. Wayne gastó toda su fortuna -12 millones de dólares- en un proyecto que tardó más de una década en sacar adelante y que le dejó al borde de la ruina. Su equipo pasó más de un año en la zona donde se había desarrollado la contienda y construyó unos decorados impresionantes.

También procuró tener a mano toda la documentación posible para uniformar a los personajes, armarles y emplear las tácticas que utilizaron para atacar y defenderse. Encargó a Dimitri Tiomkin la confección de una banda sonora que pasaría por méritos propios a la historia del cine, encabezada por la inolvidable ‘The Green Leaves of Summer’. Las secuencias de acción que dirigió están a la altura de las mejores de John Ford, y además dotó de personalidad al enemigo para huir, en la medida de lo posible, del maniqueísmo. Todo eso hizo Wayne la primera vez que ocupó la butaca de director, regalándonos un film entretenidísimo que resiste el paso del tiempo con fortaleza.


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14
sep

‘Desafío en la ciudad muerta’ (1958)

Desafío en la ciudad muerta

Poco después de dirigir con acierto ‘Conspiración de silencio’ (1955) y ‘Duelo de titanes’ (1957), John Sturges se hizo cargo de otro western que no sería tan notable ni tan famoso, pero que incluía igualmente altas dosis de entretenimiento y una realización sólida. Para ello, se apoyó en una novela de Marvin H. Albert adaptada a la gran pantalla por el dos veces nominado al Oscar William Bowers. Su título original era ‘The Law and Jake Wade’ y fue traducida de diferente manera según el país donde se estrenó; a Italia y España llegó como ‘Desafío en la ciudad muerta’.

Sturges maneja con ingenio un argumento con pocos recovecos, llano y directo. Aún así, nos obsequia con un pequeño golpe de efecto en los primeros minutos de la película, cuando Jake Wade (Robert Taylor) saca de la cárcel a un forajido llamado Clint Hollister (Richard Widmark). En unos instantes descubrimos que Wade tenía una especie de deuda con Hollister y también que, aunque adivinamos un pasado turbio, es un pretende ser un hombre íntegro. Lo que no sospechamos, a menos que antes nos lo haya destripado la sinopsis, es que Wade ejerce de sheriff en un pequeño pueblo de California. Ahí llega el mencionado golpe de ingenio: cuando Wade se pone la estrella de sheriff. No es nada del otro mundo, pero la manera de presentarnos al personaje ya denota que el director sabe cómo hacer interesante una historia y que, a poco que se haya esforzado, vamos a pasárnoslo bien.

Lógicamente, en el apartado interpretativo es Richard Widmark quien se lleva la palma. Una vez más encarna a la rata del barco, a la hiena de risa asesina que disfruta con la tortura mental que ejerce sobre sus víctimas. En esta ocasión obliga al protagonista a afrontar el pasado, a recordarle que no puede mirar hacia adelante sin olvidar que antes era tan sanguinario y ladrón como él. Clint Hollister es, además, el personaje más suculento de la película y, por ello, me niego a decir que Widmark se come literalmente a Robert Taylor, un actor más limitado por lo envarado de su papel que por sus cualidades frente a la cámara. Qué duda cabe: al sheriff Wade le falta nervio. Pero ni punto de comparación con el hervor y medio que le falta a su novia (Patricia Owens), que se dedica a emitir grititos de horror cuando Hollister le lanza alguna de sus miradas de psicópata. Una pena que no pase de mujer florero.


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17
abr

‘Road House: El parador del camino’ (1948)

Road House: El parador del camino

Casi inmediatamente después de finalizar el rodaje de ‘Belinda’ -y antes de saborear el éxito de crítica y público que le reportaría la película protagonizada por Jane Wyman- Jean Negulesco abandonó la Warner Bros. y fichó por la 20th Century Fox, aceptando una oferta de Darryl F. Zanuck. El primer proyecto que le encargó el afamado productor fue ‘Road House’ -traducido en España como ‘El parador del camino’- no sin antes advertirle de que el guión era malo y de que ya había sido rechazado por otros tres directores. Lo que quería Zanuck era recuperar el espíritu de las películas de acción de la Warner, aquellas en las que los Irish American James Cagney o Pat O’Brien rescataban al público del sopor con una buena pelea; o en las que una chica podía detenerse en mitad de la calle y ajustarse las medias, solo por llamar la atención.

Negulesco tenía ante sí un reto importante. Aquel guión podía tener cualquier cosa menos acción, teniendo en cuenta que se desarrollaba en su mayor parte en un escenario estático: el bar de carretera Jefty’s, a las afueras de una ciudad cualquiera al oeste de Chicago y a sólo 15 kilómetros de la frontera canadiense. Había que mantener la tensión durante dos tercios de película y transformar paulatinamente un melodrama del montón en una digna obra de cine negro. Para ello contaba con Edward Chodorov como guionista y con un reparto formado por Ida Lupino, Cornel Wilde, Celeste Holm y Richard Widmark.

Visto el resultado, la verdad es que Negulesco salvó el proyecto con nota. Ya en su primera escena vemos que siguió a rajatabla las indicaciones de Zanuck: la cámara recorre la pierna desnuda de Lily (Ida Lupino), que juega distraídamente a las cartas, ante la sorprendida mirada de Pete (Cornel Wilde). Lily es la nueva atracción del bar de carretera propiedad de Jefty Robbins (Richard Widmark); Pete es el subdirector del negocio y quien apaga los fuegos que siembra su inconsciente jefe. Pero Lily resulta ser un acierto: la gente se detiene en el parador para escuchar sus tristes canciones y echar una partida de bolos, doblando la recaudación noche tras noche, como registra la tesorera, Susie (Celeste Holm).

Jefty, con el pecho hinchado de satisfacción por el éxito de su cantante, se enamora de ella. Ante las largas que le da Lily, pide a Pete que se la gane por él. Pero Pete también se enamora de Lily y, lo que es peor, Lily le corresponde. Se inicia pues el típico triángulo amoroso más propio del melodrama que, sin embargo, se volverá siniestro cuando Jefty descubra la verdad: preso de los celos, dará rienda suelta a su locura y urdirá un plan para vengarse. Llegamos así a la parte interesante del film, una caza humana entre la niebla -que recuerda mucho a la de ‘El demonio de las armas’- en la que Negulesco despliega su gran talento ayudado por la excelente fotografía de Joseph LaShelle.


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30
dic

Los que se fueron en 2008

Charlton Heston

Dicen que 2008 ha sido un año especialmente cruel con las estrellas clásicas de Hollywood. La verdad es que no lo sé. Supongo que es ley de vida; se trata de gente octogenaria, en muchos casos poco preocupada por su salud. Es normal que la lista de bajas -si se me permite la frivolidad- vaya aumentando poco a poco. En total he contado una veintena de personas fallecidas relacionadas con el cine clásico. Nuestro recuerdo para todas ellas; pero, sin menospreciar a ninguna, he aquí las nueve leyendas que se nos fueron en este 2008 al que le quedan pocas horas para echar el telón.


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