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‘El gran Ziegfeld’ (1936)
Hace solo unos días, cuando le dedicamos un post a Luise Rainer por su centenario, dijimos que en breve repasaríamos una de las dos películas que la llevaron al Oscar. La elegida es ‘El gran Ziegfeld’, un biopic pomposo, excesivo y recargado sobre uno de los productores más importantes de Broadway en los años diez y veinte del siglo pasado; un personaje que muy probablemente compartía los adjetivos con los que nos hemos referido a la película. Por su parte, Rainer interpretó a Anna Held, la mujer que impulsó la carrera de Ziegfeld con la fuerza de sus cuerdas vocales.
Rodar ‘El gran Ziegfeld’ costó muchísimo dinero; tanto que, la Universal, propietaria de los derechos, tuvo que vendérselos a la Metro-Goldwyn-Mayer al no poder hacer frente a los gastos. Se estima que el presupuesto final superó los dos millones de dólares, cantidad enorme para aquella época, prácticamente lo mismo que costó rodar ‘El mago de Oz’ tres años después. No hay duda de que gran parte del dinero fue a parar a los bolsillos del actor protagonista, William Powell, pero el mayor derroche se lo llevaron los números musicales con los que se abrillantó la película. Uno de ellos, ‘A pretty girl is like a melody’, costó 200.000 dólares, bastante más de lo que necesitaba el señor Ziegfeld para producir alguno de sus éxitos teatrales.
Florenz Ziegfeld -que se llamaba igual que su padre y por eso utilizaba el ‘Jr.’ al final de su nombre en los carteles que anunciaban los espectáculos- fue el típico empresario ‘yankee’: emprendedor, ambicioso, optimista por naturaleza, cien por cien pragmático, capaz de dejar los escrúpulos bajo la alfombra para recobrar el equilibrio de su imperio. Procedía de una familia alemana de buena reputación que se había instalado en Chicago hacia 1860; el padre fundó una prestigiosa escuela de música que aún hoy sigue abierta. Pero el joven Ziegfeld quería llegar a ser alguien importante de verdad, tener fama, dinero y mujeres. Y empezó su camino aprovechando la Exposición Universal que acogió Chicago en 1893. Allí presentó a Eugen Sandow, padre del culturismo moderno, como “el hombre más fuerte del mundo”.




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