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Píldoras de cine clásico (VIII)
1. Richard Burton va a resucitar próximamente en un escenario. Bueno, más o menos. El actor galés protagonizó en 1978 una versión musical de ‘La guerra de los mundos’, el clásico de ciencia ficción escrito por H. G. Wells, y ahora el australiano Jason Donovan quiere reestrenar la obra… utilizando un holograma para sustituir al difunto Burton. El invento no es sencillo porque, además de animar la imagen, habrá que cuadrar las voces; pero Donovan está decidido a llevarlo a cabo. Es su manera de homenajear a un Burton que, en el mencionado musical, encarnó al alterado periodista que narra la invasión de los alienígenas (y que desató el pánico en 1938 de la mano de Orson Welles).
2. El Teatro-Museo Dalí de Figueres acoge desde este fin de semana y hasta el próximo 8 de mayo una exposición titulada ‘Dalí + Disney = Destino’ en la que se repasa la trayectoria hollywoodiense del pintor catalán. La joya de la corona es el cortometraje ‘Destino’, una película de siete minutos que fue nominada al Oscar y que ha sido restaurada para la ocasión gracias al esfuerzo de los estudios Disney y de la Fundación Gala-Salvador Dalí. Además, la exposición incluye un óleo, una acuarela, 15 dibujos preparatorios (diez de ellos inéditos) y nueve fotografías de Dalí durante el proceso de creación. Otra de las cintas que tiene un lugar destacado es ‘Fantasía’ (1940), cuyas secuencias oníricas tienen una influencia marcadamente dalininia. En definitiva, una opción más que interesante para cualquier fin de semana y que se puede complementar con una excursión por toda la comarca de l’Empordà.
3. Terminamos acordándonos del 30º aniversario de la muerte de Steve McQueen, que se despidió del mundo el 7 de noviembre de 1980 con apenas 50 años, víctima de un cáncer letal. La verdad es que sólo esta última etapa de su vida da para escribir varios libros: McQueen, envenenado por el amianto al que había sido expuesto durante su etapa militar, huyó a México para encontrarse con un doctor de dudosa reputación que le recetó zumos, vitaminas, extracto de huesos de albaricoque e inyecciones de células de feto animal. Nada de eso puedo evitar que McQueen fuera derrotado por la enfermedad. Pero sus películas estarán ahí para siempre, impidiendo que podamos olvidarnos de él: desde ‘La gran evasión’ hasta ‘Bullitt’, ‘El Yang-Tsé en llamas’ o ‘El caso de Thomas Crown’. Este domingo será objeto de un homenaje durante el Festival Jules Verne de Los Ángeles.
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Películas fantasmas (II): ‘Jirafas en ensalada de lomos de caballo’
La segunda película fantasma de los hermanos Marx tenía un título difícil de recordar y aún más difícil de comprender: Jirafas en ensalada de lomos de caballo. A diferencia de Humor Risk, nunca se llegó a rodar, enseguida sabréis por qué; pero al menos existen pruebas (algunas de reciente descubrimiento) que nos permiten afirmar con seguridad que la Metro-Goldwyn-Mayer perdió la ocasión de financiar la película más surrealista de la historia del cine.
Todo arranca en París, en los años treinta, cuando Salvador Dalí asistió a una proyección de El conflicto de los Marx y quedó impresionado “por la locura persuasiva y triunfante” de Harpo, con el que entró en contacto por terceras personas. Para demostrarle su admiración, Dalí le envió un arpa cubierta de cucharillas, con alambres de espino en lugar de cuerdas y envuelta en papel de celofán. Harpo le correspondió con una foto en la que aparecía tocando el arpa con los dedos vendados. Llegado este punto, Groucho afirmaría que Dalí “estaba delicadamente enamorado de mi hermano”.
Esta nueva amistad alimentó la obsesión de Dalí por triunfar en el cine, algo que jamás llegaría a conseguir al cien por cien, pese a colaborar con Buñuel, Disney o Hitchcock. Entusiasmado con la divertida anarquía de los Marx, pero sobre todo con Harpo, el pintor escribió para ellos el guión de Jirafas en ensalada de lomos de caballo (1937), un cortometraje de media hora que según algunas fuentes “fue rechazado de plano” por la Metro (quizás la propuesta se la deberían haber hecho a la Paramount cinco años antes).
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DVDs para dar y regalar: de Hitchcock a Sellers pasando por Newman
La actualidad del cine clásico nos ha obligado a retrasar un par de días la sección semanal de estrenos en DVD, pero finalmente aquí la tenemos. Hay un alud de películas que salen al mercado coincidiendo con la llegada de la primavera (¿casualidad?), si bien las más destacadas son dos de Hitchcock que protagonizó Gregory Peck. La primera es Recuerda, de cuya psiconalítica historia sobresalen los decorados realizados por el genial Salvador Dalí. Y la segunda es El proceso Paradine, con la que Ethel Barrymore fue candidata al Oscar a la mejor actriz de reparto. Son las típicas ediciones de Suevia “a pelo”, es decir, sin extras, pero con un precio inferior a los 10 euros.
Los amantes de los viajes exóticos pueden acompañar a Marlene Dietrich y Charles Boyer en su camino hacia El jardín de Alá (1936). Ella es una mujer frágil que huye a Argelia tras la muerte de su padre y se casa con un hombre que esconde un secreto: en realidad es sacerdote y ha jurado ante Dios respetar los votos de castidad. ¡Blasfemia! Nominada a dos Oscar, fue la primera película donde pudimos ver a la Dietrich en Technicolor. Edita: Suevia. Precio: menos de 10 euros. Sin extras.
Quienes prefieran el cine bélico y más concretamente las batallas napoleónicas, pueden deleitarse con Austerlitz (1960), de Abel Gance. Por supuesto trata sobre las ideas imperialistas del señor Bonaparte (Pierre Mondy) y su enfrentamiento con Austria y Rusia. Martine Carol, Claudia Cardinale, Leslie Caron, Vittorio de Sica y hasta Orson Welles se dejan ver en los 166 minutos de película. Edita: Suevia. Precio: menos de 10 euros. Sin extras.
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‘Dalí y el cine’
El cine fue siempre una especie de terreno prohibido para Salvador Dalí. Es verdad que hizo sus colaboraciones, desde el perro andaluz de Buñuel hasta los decorados que usó Hitchcock en Recuerda (1945), pero nunca llegó a plasmar una obra completa en la gran pantalla. Quizá porque los productores se caían de espaldas al leer sus guiones, como el que escribió para Harpo Marx y que llevaba por título Jirafas en ensalada de lomos de caballo (en la foto, el actor toca un arpa con alambre de espino).
En 1954, Dalí publicó un artículo en el que arremetía contra Buñuel -del que decía que no era nadie sin su genio- y esbozaba su intención de rodar una película llamada La carretilla de carne, para la que necesitaría cisnes suicidas, rinocerontes arrojados desde las ventanas de la Fontana di Trevi y una anciana vestida de torero con una tortilla francesa en su cabeza rapada. Pues bien, todas esas ideas surrealistas de uno los pintores más egocéntricos, avariciosos y brillantes que han existido nunca, se recogen ahora en un libro: Dalí y el cine, editado por Electa y con textos de varios autores, coordinados por Matthew Gale. No parece haber ningún contenido rompedor -nada que no supiera, por ejemplo, el profesor Félix Fanés, al que unos cuantos visitantes de este blog tuvimos la ‘suerte’ de tener-, pero el conjunto ahonda en la insatisfactoria relación del loco de Figueres con el séptimo arte.
Vía | El País




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