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Muere Linda Christian, actriz y ex mujer de Tyrone Power
Nuestra fiel seguidora Isabel nos informa de la muerte de Linda Christian a los 87 años. Vivía en Palm Springs y padecía un cáncer de colon. Sus méritos artísticos fueron bastante pobres, pero lo cierto es que tuvo sus papelitos en el Hollywood de los cuarenta y cincuenta, e incluso estuvo casada durante 7 años con toda una estrella de la época: Tyrone Power. Por eso vamos a dedicarle unas líneas de despedida.
Linda Christian nació bajo el insensato nombre de Blanca Rosa Henrietta Stella Walter Vorhauer en Tampico, México, el 13 de noviembre de 1923. Era hija de una mexicana y de un ingeniero holandés que trabajaba en los campos petrolíferos. En principio quiso ser médico, pero tras un tórrido encuentro con Errol Flynn decidió que valía la pena acercarse hasta Los Ángeles para probar suerte en la gran pantalla. Lo único que tuvo que hacer para conseguir un contrato de 7 años con la MGM fue pasear sus increíbles piernas frente a las narices de Louis B. Mayer.
La mayoría de las 36 películas de su filmografía se concentran entre 1943 y 1963. Es cierto que rodó junto a Johnny Weissmuller (‘Tarzán y las sirenas’, 1948), Ava Gardner (‘Magnolia’, 1951) o Elizabeth Taylor (‘Hotel Internacional’, 1963); pero sus personajes fueron tan, tan secundarios, que probablemente haga falta una lupa para admirarla. El único film en el que gozó de protagonismo fue ‘The Devil’s Hand’ (William J. Hole Jr., 1962), el cual podéis ver gratis en este enlace. También fue la primera chica Bond de la televisión con ‘Casino Royale’ (1954).
Fruto de su matrimonio con Tyrone Power nacieron la actriz Taryn Power y la cantante Romina Power, que luego se casaría con el también músico Albano. Recordemos que hace seis años vimos a Linda muy disgustada en un programa de la prensa del corazón española porque habían especulado con el paradero de su nieta, Ylenia Carrisi, que desapareció sin dejar rastro el 6 de enero de 1994.
PD. La revista ‘Life’ la bautizó como “la bomba anatómica”. Salta a la vista…
Vía | Clarín
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Estrenos en DVD: Los siete magníficos de la 20th Century Fox
Bette Davis, Cary Grant, Gene Tierney, Gregory Peck, John Wayne, Paul Newman y Tyrone Power (esto sí que es un ‘Dream Team’ y no lo del Barça), fueron siete de las estrellas del cine clásico que en algún momento de sus carreras trabajaron en películas distribuidas por la 20th Century Fox, películas que ahora salen a la venta en siete packs exclusivos. Los analizamos uno a uno y te damos las claves para que decidas si vale la pena gastarse los euros.
Pack Bette Davis: El exotismo (4 discos + 1 libro de citas, 30 €). Para empezar no convence demasiado el subtítulo que le han puesto. Y para continuar, solo incluye una película que realmente se gana el adjetivo de imprescindible: Eva al desnudo. También están Canción de cuna para un cadáver, A merced del odio y Un gángster para un milagro, pero solo para incondicionales de la Davis… Y es que la mayoría de sus mejores films los rodó para Warner Bros. Calificación: Aprobado, por obra y gracia de Margo Channing.
Pack Cary Grant: La elegancia (6 discos + 1 libro de citas, 40 €). Aquí el subtítulo es mucho más ajustado pero poco original. Obviamente no están los thrillers de Hitchcock ni las comedias con Katharine Hepburn, así que el conjunto baja de nivel: Tú y yo (que tiene sus adeptos pero yo no la soporto), Me siento rejuvenecer, Orgullo y pasión, Murmullos en la ciudad, La mujer del obispo y Bésalas por mí. Cary, te han dejado con lo puesto. Calificación: Aprobado, porque da pena suspenderle y porque la relación número de discos / precio es aceptable.
Pack Gene Tierney: La perfección (6 discos + 1 libro de citas, 40 €). No hay excusas. Si eres devoto de la Tierney y aún no tienes ninguna de estas películas, estás tardando en reservar el pack: Laura, El filo de la navaja, El hijo de la furia, El fantasma y la señora Muir y Que el cielo la juzgue son cuatro obras de arte, que encima vienen acompañadas por la exótica Sinuhé, el egipcio. Realmente el subtítulo hace justicia a su contenido. Calificación: Excelente. Y olvidé decir que regalarse la vista con Gene Tierney es uno de los grandes placeres de los amantes del cine clásico.
may
‘El correo del infierno’ (1951)
No es Henry Hathaway el primer director que te viene a la cabeza cuando piensas en los westerns del cine clásico. Más allá de Valor de ley, que reportó el Oscar a John Wayne, el resto de su filmografía permanece en un segundo plano. Aquí tenemos un buen ejemplo: El correo del infierno. Una película sobria, llevada a cabo con los recursos justos y algunos atropellos en el guión, pero con la mano firme de quien demuestra llevar el cine en la sangre.
Toda la acción de El correo del infierno se desarrolla en una sola localización: una posta del correo que enlaza las ciudades de San Luis y San Francisco. Allí, en mitad de la nada, las diligencias cambian las mulas y los viajeros estiran las piernas y sacian su apetito. Un lugar desértico que es terreno abonado para los delincuentes. Tom Owens (Tyrone Power) se encarga de proteger a una viajera que se ha quedado en tierra (Susan Hayward) cuando corre la noticia de que unos asesinos andan por allí. Pero Tom es un joven torpe y cobarde, incapaz de dominar el rudo carácter de la mujer… Y tampoco es demasiado útil cuando los asesinos se presentan en la posta.
Aunque la historia empieza con el típico humor del Oeste al estilo John Ford, a los pocos minutos se suceden escenas realmente duras y violentas. Hathaway supo sacar partido de la excelente fotografía de Milton R. Krasner para que la soledad del lugar fuera una metáfora del estado en el que se encuentran los protagonistas, a los cuales hay que sumar, para mayor dramatismo, la presencia de una niña que apenas sabe andar. Y aunque Tyrone Power siempre me ha dado algo de tirria, reconozco que cuadra con el papel, con esa cara de héroe frustrado, un querer y no poder.
dic
‘El hijo de la furia’ (1942)
Mucho se habla de la desaparición o la caducidad de determinados géneros cinematográficos, como hemos hecho en este blog acerca del western, pero nunca se recuerda que ya casi no se ruedan películas de aventuras. También estuvieron en boga en los años cuarenta y cincuenta, pero quedaron aparcadas en cuanto la acción y los efectos especiales ganaron terreno. Eran películas ingenuas, para públicos poco selectos y algo pueriles, pero qué demonios; esas historias de piratas, caballeros, ladrones y princesas eran lo suficientemente entretenidas como para incitarnos a blandir la espada y presentar batalla al primero que nos ofendiera.
Como en el caso de El hijo de la furia, las películas aventureras solían ser vengativas. En este caso tenemos a Benjamin Blake, un joven de la nobleza británica que aspira a recuperar las tierras que su tío Arthur le arrebató a su padre. Para ello ha pasado diez años trabajando como un vulgar siervo, ensillando caballos y limpiando cuadras, suspirando en secreto por su hermosa prima Isabel y trazando sobre plano un viaje hacia Sudamérica para amasar fortuna, regresar y recuperar lo que por derecho le pertenece.
George Sanders siempre tuvo cara de granuja, con esa contundente nariz a lo Depardieu, por lo que encaja perfectamente en el rol del malvado Arthur, que no duda en humillar a su sobrino a base de golpes y latigazos, para que aprenda a quién debe servir; cuando Benjamin se le escape, la tomará con su abuelo Amos Kidder. Chantaje moral: éste hombre no tiene corazón. En cuanto al papel de Benjamin, la Fox se lo adjudicó al enérgico Tyrone Power, ideal para engatusar a las espectadoras y brincar por la pantalla, a pesar de que alguna de sus posturitas cause, a estas alturas, un poco de rubor ajeno.
















