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Centenario de Bernard Herrmann
Este miércoles se cumplen 100 años del nacimiento de Bernard Herrmann, nacido el 29 de junio de 1911 en Nueva York y fallecido el 24 de diciembre de 1975 de un ataque al corazón en North Hollywood, California. Sin duda, uno de los compositores con mayor talento del cine clásico, a pesar de que la Academia sólo le obsequió con un Oscar (el de ‘El hombre que vendió su alma’, dirigida por William Dieterle en 1941). Herrmann, caracterizado por sus acordes ominosos e inquietantes, es el autor de las bandas sonoras de ‘Ciudadano Kane’ (1941), ‘El fantasma y la señora Muir’ (1947) ‘Ultimátum a la Tierra’ (1951) o ‘Taxi Driver’ (1976), pero es recordado sobre todo por sus múltiples y sobresalientes trabajos para Alfred Hitchcock.
Herrmann era un perfeccionista absoluto y seguía sus propios instintos. Pocas veces dejaba que los directores se inmiscuyeran en sus partituras; decía que ese era su territorio y que no necesitaba más instrucciones que el guión de la película. Criticaba a aquellos que tenían su campo de visión “tan estrecho como su corbata” y dejó un legado sonoro tremendo, hasta el punto de ser la referencia número 1 para compositores actuales como Danny Elfman, habitual en las películas de Tim Burton. Pero creo que sería mucho mejor escuchar las bandas sonoras de Herrmann en lugar de seguir leyendo este post. Por eso os he hecho una pequeña selección de cinco temas que han pasado a la posteridad del séptimo arte por méritos propios.
1. ‘El fantasma y la señora Muir’ (Joseph L. Mankiewicz, 1947). La podéis oír en el vídeo que encabeza este post. Decía Herrmann que era su película favorita, y no es para menos. Su melodía es romántica y etérea; parece flotar en el ambiente cuando vemos al rudo capitán encarnado por Rex Harrison y a la hermosa e inconsciente Gene Tierney. Cuando la escuchas sin ver la película, recuerdas cada una de las escenas y te emocionas de la misma manera. En definitiva, una banda sonora absolutamente maravillosa.
jul
‘Vértigo: De entre los muertos’ (1958)
En su día fue un fracaso comercial que Hitchcock achacó a James Stewart, al que consideraba demasiado mayor para su personaje, o a Kim Novak, un segundo plato del que nunca se sintió satisfecho (la primera elección, Vera Miles, se quedó embarazada en el momento más inoportuno). Actualmente, todavía hay muchos cinéfilos que cuestionan las supuestas virtudes de Vértigo: De entre los muertos, mientras los críticos modernos le dan el estatus de obra maestra, la sitúan al nivel de Psicosis y la emparejan con el cine de Godard y Truffaut.
Vértigo es una gran trampa en sí misma, y como tal hay que tomarla. Uno debe ponerse en la piel de Scottie Ferguson (James Stewart), el policía jubilado que no es capaz de subirse a una escalera tras sufrir una experiencia traumática durante una persecución por los tejados de San Francisco. Así es como debe entenderse la película: a través de los azules y asustados ojos de Stewart, confundiendo ficción y realidad. Hay que dejarse engañar por la luz irreal que envuelve a Madeleine (Kim Novak) y caer en la bruma del Golden Gate, en un estado soñoliento que se prolonga casi hasta el final. ¿Es pedir mucho, cuando supone un placer para los sentidos?
El vértigo del que habla Hitchcock en este film no es solamente el físico, el que pueda sentir Scottie colgado de una cañería a decenas de metros del suelo o subiendo a toda prisa al torreón de una iglesia. Es una sensación de mareo, de sentir que esto ya había ocurrido antes, pero siempre con el recuerdo manchado por el dolor. Hay escenas casi calcadas en varios momentos de la película, una y otra vez se vuelve a los mismos lugares, e incluso se ‘repiten’ personajes, para desconcierto del protagonista. Es una pesadilla que va dentro de otra y de otra, como grotescas muñecas rusas.
nov
‘Vértigo’: edición especial en DVD con motivo de su 50 aniversario
Bravo por Universal Pictures, que ha editado una edición especial de Vértigo con motivo del 50 aniversario de su estreno, que tuvo lugar el 9 de mayo de 1958 (cómo no, en San Francisco). No es que se hayan currado demasiado la carátula, a la que apenas le han lavado la cara, pero tampoco era plan de ‘manchar’ uno de los mejores pósters de la historia del cine.
Éste es un film de los que no necesita presentación. Se ha hablado largo y tendido de su verdadero significado, así como del enigmático rol que interpreta Kim Novak. Para muchos, la obra maestra de Alfred Hitchcock; aunque, una vez más, la Academia de Hollywood le dio la espalda (sólo dos nominaciones y en categorías secundarias; aquel año triunfó Gigi).
El DVD editado por Universal incluye dos discos con cantidad de extras que satisfarán casi todas las curiosidades del cinéfilo: making off, trailers originales y restaurados, dos documentales sobre Hitchcock y una entrevista con el director y con su colega François Truffaut. Precisamente estas entrevistas suponen la única diferencia respecto a la primera versión que sacó Universal hace ya unos años. Pero ésta tampoco está mal de precio: 12 euros.
Y no se vayan todavía, que aún hay más…














